Caminando en otro mundo - Capítulo 750
Nuevos platillos con nuevos ingredientes, así que la cena no había estado tan alborotada en mucho tiempo.
Unos dicen que esto está delicioso, otros que aquello no sabe bien, que eso no les gusta… Las opiniones vuelan por todos lados.
—Maestro, las partes venenosas de la rana son las más ricas, ¿verdad?
—Eso parece.
—¿Cuándo puedo comerlas?
—Pronto. Ah, ¿quieres intentar quitarles el veneno con agua bendita?
Envolverla en un material que absorba el veneno es el método que más mejora la calidad de la carne, pero por desgracia no queda lista para comer de inmediato.
—Ah, pero eso toma tiempo.
Porque primero hay que dejar la carne remojando en agua bendita para eliminar el veneno, y después secarla para quitarle toda la humedad que absorbió.
Podría cocinarse sin hacer eso, pero dejaría una sensación difícil de describir, como si algo no estuviera del todo bien.
Aunque eso solo lo notaría alguien con el paladar más sensible. A quienes no les importa ese tipo de detalles probablemente ni lo percibirían.
Creo que parte del problema es que el agua bendita no está pensada para beberse en primer lugar.
Y como Hikari tiene el paladar delicado, seguro que notaría cualquier cosa extraña.
—Hm. Está bien. No puedo esperar.
Entiende en cuanto se lo explico. Después de todo, Hikari piensa que si vas a comer algo, debe estar rico.
Por cierto, las patas del demonio marino fueron las peor calificadas de todas.
Al parecer su textura es desagradable. Pero Argo y los demás parecen disfrutarlas, diciendo que les dan ganas de beber. Después de todo, son pulpos. Debería compartirlas con Naoto y los demás.
No, no es una venta de liquidación.
—¿A dónde vamos ahora?
Una vez terminamos de comer, discutimos qué haremos después.
—¿No deberíamos revisar primero si tenemos las piedras mágicas necesarias para abrir la puerta? —le dice Guilford a Argo.
Es un buen punto. Podríamos comprobarlo.
Y si no se abre, simplemente recolectamos más.
—Entonces hoy quiero fabricar algo de equipo. ¿Está bien?
Si la puerta se abre, tendremos que entrar.
—De acuerdo. Entonces mataremos el tiempo con combates de práctica y desmembrando monstruos. No seremos de mucha ayuda fabricando objetos.
Hay mucho que desarmar, y Hikari y los demás estarán felices. Hikari porque tendrá más carne para comer, y Chris y Mia porque tendrán más ingredientes.
La vez pasada lo hicieron con sazonadores simples, así que ahora quieren probar todo tipo de cosas.
Saco cadáveres del Item Box y me pongo a trabajar en armas. Bueno, armas… en realidad son armas arrojadizas. Cuchillos y hachuelas hechos con mineral de esta mazmorra.
Las armas imbuidas con energía mágica causan más daño a los monstruos, pero hay algunos que son inmunes a la magia, así que estoy fabricando tanto armas que causen daño físico como mágico.
—Sora, ¿no es hora de comer?
Me detengo cuando Chris lo dice. ¿Ya?
Entonces me doy cuenta de que algo huele delicioso.
—¿Qué tan concentrado estabas? —pregunta Argo, exasperado.
Ni siquiera lo noté.
—Eso es algo que necesitas —dice Guilford. Tan amable como siempre.
—Hacen bonita pareja —añade Hikari.
Ambos se ven molestos, pero incluso en eso están sincronizados.
Se sientan en silencio, probablemente sabiendo que cualquier cosa que digan solo lo empeorará.
Yo también voy a sentarme para comer.
—A comer.
Hikari da la señal y empezamos.
El almuerzo de hoy consiste en casi veinte platos grandes. Al parecer cada uno tiene un sazonado distinto.
Empiezo de inmediato a probar diferentes cosas.
Algunos platillos tienen color, otros grandes trozos de carne del tamaño de un puño, pero todos tienen su carácter propio.
Intento conquistarlos todos, sirviéndome porciones en un plato pequeño, pero es demasiado.
Le pregunto a Mia cuál tiene el sabor más ligero y empiezo por ahí.
Algunos son suaves, otros intensos. Ah, este tiene muchas especias. Y aun así, puedo saborear claramente la carne.
Una vez que empiezo a comer, no puedo detenerme.
—Este quizá estaría mejor como sopa.
—Sí. El sahagin probablemente quede mejor con un sazonado ligero, para apreciar bien el sabor de la carne.
Mientras comemos, Chris y Mia intercambian opiniones.
De verdad se lo toman muy en serio.
—Dejen eso para después —dice Rurika con una sonrisa incómoda, pero no creo que haya forma de detenerlas.
Hikari le recomienda cosas a Rick, quien en silencio toma lo que ella señala.
Cuando terminamos, regreso a fabricar equipo.
Pasé la mañana haciendo armas arrojadizas, y por la tarde cambio a equipo defensivo.