¡Bienvenido a la tienda de habilidades! - Capítulo 223

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  4. Capítulo 223 - Un… “sueño” de pesadilla muy animado
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Chen Xuan solo había mencionado a los demonios de las sombras en alguna charla casual con Liu Shuyue. No tenía idea de cómo se entraba a un sueño en concreto, así que necesitaba consultar a alguien que sí supiera.

Envió a Lin Qing de regreso a la Aldea Picante para preguntarle a Liu Shuyue el método para exterminar demonios, mientras él se quedaba en la suite de lujo preparando todo.

Lo primero era hacer que Su Xingwan se durmiera.

Eso resultó incluso más fácil de lo que había imaginado, porque Su Xingwan cargaba consigo ansiolíticos y somníferos. Eran recetas del Instituto Beitian, más potentes que cualquier pastilla para dormir común. Según ella, llevaba meses hundida en ansiedad e insomnio severos; sin medicación, por más cansada que estuviera, le costaba cerrar los ojos.

Lo segundo era escoger el lugar para dormir.

La habitación tenía calefacción por suelo radiante. Afuera el viento helado aullaba, pero adentro se estaba cálido y agradable. Chen Xuan recordaba que Liu Shuyue le había dicho que lo ideal era dormir cabeza con cabeza, para que el intercambio de energía espiritual fuera más fluido. Así que el sitio perfecto era la alfombra del salón: con solo mover los sofás, se podía despejar un gran espacio.

Lin Qing regresó muy pronto. No venía con Liu Shuyue, pero sí traía entre los brazos una torre cuadrada de madera de durazno, finamente tallada.

A Chen Xuan le resultaba familiar.

—¿El Pilar de Humo del Alma?

Era el mismo que estaba exhibido en el salón ancestral de la familia Liu. Antes, Liu Shuyue lo había llevado a la Aldea Picante y, tras ajustarlo, lo había usado para detectar el edificio abandonado en el Gran Yermo de las Diez Mil Montañas.

—Sí. Dice que te lo presta por un tiempo —Lin Qing dejó el objeto en el suelo y se sacudió el polvo de las manos—. Y como tú no sabes usarlo, te dejó listos los talismanes de guía. Con que te lo pegues en la frente, el Pilar de Humo del Alma te tomará como el objetivo de transmisión.

Con eso todo encajó. El medio para entrar al sueño era el humo del alma.

Esa cosa podía transmitir mensajes a distancia, incluso enviar “voz” directo a la mente. Que también pudiera enlazar conciencias resultaba perfectamente razonable.

Gu Zhaoning observaba con preocupación cada movimiento de Chen Xuan.

Aunque confiaba muchísimo en el doctor Chen, ver cómo colocaba una torre de madera en medio de la habitación y encendía incienso con una solemnidad casi ritual le despertaba inquietud.

Aquella serie de acciones se parecía demasiado a los “rituales” de charlatanes.

Pero jamás lo cuestionaría en un momento así.

Su Xingwan había aceptado el tratamiento por su insistencia. Si ahora dudaba de su decisión, sería como traicionar a su amiga.

No quería traicionarla, ni tampoco quería quedar libre de culpa si el tratamiento fallaba.

Con esa idea, Gu Zhaoning respiró hondo y habló:

—Doctor Chen, por favor… lléveme con ustedes cuando entren al sueño.

—No —Chen Xuan la rechazó sin titubear—. Tu amiga puede revivir si la matan porque ella es la dueña del sueño. Pero si otra persona se lastima o muere ahí dentro, no puedo garantizar qué consecuencias tendría.

—En realidad no pasa gran cosa, solo te despiertas de golpe —susurró Lin Qing al oído de Chen Xuan—. Si de verdad hubiera peligro, Shuyue habría venido en persona. Y ella dijo que… el demonio de las sombras será raro, pero no es especialmente difícil.

—¿Eh… en serio?

Gu Zhaoning no escuchó su charla en voz baja, pero siguió firme.

—Estoy dispuesta a asumir cualquier riesgo. Puede que yo no sea buena para pelear y no tenga grandes habilidades, pero quiero acompañarla cuando más lo necesita. Doctor Chen, ¡no voy a estorbarle!

Chen Xuan se rascó la cabeza. Lo decía muy bonito, pero si a ella le pasaba algo, ¿cómo iba él a hacerse el desentendido?

—Entonces hagamos esto: yo también voy a entrar —Lin Qing sonrió—. Uno se encarga de una, el otro de la otra. Así tu presión baja muchísimo.

—¿Eh? ¿La señorita Lin también va? —Gu Zhaoning se sorprendió—. ¿No le dan miedo los monstruos de las pesadillas?

—Ella es mucho más fuerte de lo que parece —suspiró Chen Xuan—. ¿Seguro que esto soporta “multijugador”?

—La señorita Liu dijo que hasta ocho personas sin problema.

—¿Por qué justo ocho?

—Porque con más de ocho ya no caben tantas cabezas.

—…

Chen Xuan se quedó sin palabras. Era una explicación absurdamente lógica.

—Está bien. Ya que las dos quieren ir, entonces acuéntense de una vez.

En ese momento, el rostro de Su Xingwan mostró de golpe una expresión de dolor. Sus manos temblaron levemente y su respiración se aceleró.

—Parece que ya entró en la pesadilla —observó Chen Xuan—. Les pego los talismanes… y después duérmanse lo más rápido posible.

—Doctor Chen, ¡espere! —lo llamó de repente Gu Zhaoning.

—¿Qué pasa?

—Yo… estoy muy nerviosa —dijo, un poco apenada—. ¿Hay algún método para dormirse rápido?

Tenía razón. La gente común no se duerme cuando quiere.

Su Xingwan era un caso aparte: estaba tan privada de sueño que los tranquilizantes le pegaban fuerte. Pero en una persona que ni estaba ansiosa ni padecía insomnio, los somníferos podían no funcionar.

—Fácil. Mírame a los ojos —dijo Chen Xuan, mientras le hacía una seña a Lin Qing.

Lin Qing asintió y se colocó detrás de Gu Zhaoning sin hacer ruido. Luego, le descargó un golpe seco con el canto de la mano.

Gu Zhaoning cayó de golpe al suelo, sin alcanzar siquiera a soltar un quejido.

Por suerte, los guardaespaldas estaban afuera en la puerta; si hubieran visto eso, se habrían lanzado sobre ellos para matarlos.

—¿Y tú? —preguntó Lin Qing con una sonrisa—. ¿Quieres que te ayude igual?

—No hace falta, gracias. Yo tengo el don de dormir como piedra.

Chen Xuan cambió a su habilidad correspondiente y se dejó caer hacia atrás. En cuanto cerró los ojos, una oleada brutal de sueño le invadió la mente.

Ahí estaba… esa sensación.

Al respirar el humo blanquecino que el Pilar de Humo del Alma soltaba sin parar, le pareció volver a sus días de desvelos en aquella gran empresa, trabajando horas extra.

…

Su Xingwan abrazaba sus rodillas, encogida en un rincón de una habitación oscura.

Fuera cual fuera la pesadilla, el cielo siempre era sombrío, como si en cualquier momento fuera a caer una lluvia torrencial.

En una pared descascarada había un reloj. Las manecillas avanzaban tic-tac, tic-tac, tan real como en la vida verdadera. Pero ella sabía que aquello no era realidad. Por más vueltas que diera el reloj, para los demás solo sería una noche de sueño.

Ya llevaba una hora esperando y a su alrededor seguía reinando el silencio absoluto.

Claro… un sueño no podía “llegar” solo porque alguien lo dijera. Por más impresionante que fuera el médico, no podía saber qué había dentro de su cabeza.

Esta pesadilla estaba destinada a que la viviera sola.

De pronto, Su Xingwan quiso llorar.

Antes, maldecía, gritaba, intentaba cualquier cosa para resistirse a los monstruos. Pero esta vez se sentía increíblemente frágil, como si esa coraza de fortaleza que fingía tener se le hubiera derretido por completo.

¿Por qué?

¿Porque por fin había encendido una chispa de esperanza… y la realidad volvía a apagarla?

Quizá… debería rendirse.

La vista se le nubló poco a poco.

Cuando despertara de esta pesadilla, terminaría con todo de una vez…

Sabía que era injusto con su familia y con sus amigos, pero ya no podía seguir.

Clac.

De pronto se oyó un ruido extraño afuera de la puerta.

¿Era un monstruo?

Su Xingwan, por reflejo, pensó en buscar un arma. Pero al recordar que toda resistencia era inútil, retiró lentamente la mano.

—Ugh… ¿por qué me duele tanto el cuello?

Una voz familiar llegó entonces, y Su Xingwan abrió los ojos de par en par.

—No le des importancia, es el efecto secundario del método para dormir rápido —respondió otra voz.

—Bueno… —la voz de la chica sonó agraviada—. ¿Entonces ya estamos en el sueño?

—Mira allá afuera, todo oscuro como boca de lobo. ¿Te parece realidad? En fin… primero encontremos a tu amiga. Déjame usar mi sentido espiritual para buscar.

—Doctor Chen… ¿usted de verdad es un… inmortal iluminado?

—Más o menos. ¿Eh? Está muy cerca.

Apenas terminó de hablar, la puerta se abrió, y Chen Xuan apareció frente a ella.

Lo más increíble fue que no solo estaba Chen Xuan… también su asistente Lin Qing y, además, ¡su mejor amiga!

—¿Yo… estoy soñando? —murmuró Su Xingwan, como si no pudiera creerlo.

—Sí, estás soñando —Chen Xuan frunció el ceño—. ¿Por qué lloras? ¿Llegamos muy tarde?

—¡Perdón por hacerte esperar! —Gu Zhaoning corrió hacia ella y la abrazó fuerte—. ¿Ya te encontraste con el monstruo?

—¡No! ¡Y tampoco estoy llorando! —protestó Su Xingwan entre sollozos—. Solo… ¡solo bostecé hace un momento!

—Ya deja de mirarla, sal un rato —Lin Qing empujó a Chen Xuan.

—¿En un momento como este todavía te da pena?

—Deja que se acostumbre primero.

—No pasa nada. Si quieres llorar, llora. Sacarlo te va a aliviar —la consoló Gu Zhaoning con total seriedad—. Traje pañuelos.

—¡Que ya te dije que no estoy llorando!

De verdad… qué ruidosos eran.

Hace un instante el mundo era silencio absoluto, y ahora se había vuelto insoportablemente escandaloso.

Su Xingwan se quejaba por dentro… pero, sin darse cuenta, ese miedo que la consumía se había desvanecido.

Era el primer sueño, desde que todo empezó, que estaba lleno de gente, de voces, de vida…

Y también era la primera pesadilla que le hacía sentir… tranquilidad.

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