aventura en otro mundo con mi enciclopedia de hechicería - Capítulo 1058
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- Capítulo 1058 - ¿Quién es el pequeño Su? (1)
Para cuando Yan Qi llegó, el demonio del reino de Proyección del Alma que había emboscado a Yu Su y Lu Yan ya estaba muerto.
Al mirar a Yu Su y Lu Yan, vio que ambos yacían tendidos en el suelo, formando una gran «X», sin mover un solo músculo.
—¿No ganaron? ¿Por qué están así? —Yan Qi se acuclilló y los observó.
—No podemos movernos —respondió Yu Su.
Al final, Yu Su no había utilizado la marca de Qingze. Las palabras de Ye Buyang no habían dejado de rondar por su mente. Él y Lu Yan habían matado a aquel demonio del reino de Proyección del Alma empleando hasta la última pizca de sus fuerzas.
En cuanto acabaron con él, se desplomaron. A esas alturas, conservar la consciencia suficiente para hablar ya era bastante.
Yan Qi los contempló divertido y luego hizo una seña para que varias personas se acercaran y los llevaran de regreso al campamento.
…
Así, los días transcurrieron uno tras otro, entre entrenamientos y misiones.
Antes de que se dieran cuenta, Yu Su y Lu Yan ya llevaban veinte años enteros en aquel tiempo y espacio.
Su apariencia no había cambiado en absoluto: seguían siendo tan jóvenes como antes.
Entre los cultivadores, que a menudo vivían cientos o miles de años, Yu Su y Lu Yan, con apenas unas cuantas décadas de edad, realmente no eran gran cosa. Incluso se los podía considerar unos novatos.
Sin embargo, pese a su corta edad, su cultivo ya había superado al de la mayoría de los cultivadores.
A principios de aquel año, Yu Su había logrado avanzar con éxito de la etapa avanzada del Alma Naciente a la etapa inicial de la Proyección del Alma.
En aquel entonces, él y Lu Yan casi habían muerto intentando abatir a un solo cultivador demoníaco del reino de Proyección del Alma. Ahora, trabajando juntos, podían enfrentarse en igualdad de condiciones a cultivadores demoníacos del reino de Transformación Divina.
Ye Buyang trataba excepcionalmente bien a Yu Su, su discípulo.
Durante aquellos veinte años, había reunido por separado materiales espirituales de la más alta calidad, compatibles con el poder espiritual de los atributos oro, tierra y fuego. Después, había contratado al mejor refinador de artefactos para que forjara tres tesoros espirituales vinculados a la vida y se los había entregado a Yu Su.
Además de la Daga de la Luna Plateada y el Bastón del Árbol de la Vida que ya poseía, Yu Su ahora tenía un Arco Dorado, una Banda Armilar Roja y un tesoro espiritual de atributo fuego elaborado con la Escama Protectora del Corazón de un Dragón de Fuego Antiguo.
En cuanto Yu Su recibió aquellos tres objetos, Ye Buyang, con el pretexto de ayudarlo a dominar cuanto antes sus tesoros vinculados a la vida, lo sometió despiadadamente a varios meses consecutivos de entrenamiento. Yu Su terminó tan agotado que, después de aquello, daba un rodeo cada vez que veía acercarse a Ye Buyang.
Lu Yan también había conseguido derrotar al anciano Yan cuando se encontraba en la etapa avanzada del Alma Naciente y este había suprimido su propio nivel de cultivo.
Era imposible saber si el anciano Yan se había contenido o no. Sin embargo, después de que Lu Yan avanzara a la etapa inicial de la Proyección del Alma, lo llevaron para que se convirtiera en discípulo del refinador de artefactos más célebre, el mismo que en una ocasión había forjado un artefacto inmortal.
Aquel hombre se llamaba Ou Ming.
Ou Ming era estricto. Después de convertirse en su discípulo, Lu Yan apenas tenía un instante libre cada día.
Siempre que Yu Su regresaba de una misión, iba a buscarlo.
Ou Ming no se lo impedía en absoluto y también le tenía bastante aprecio a Yu Su.
—¿Otra vez vienes a ver a Lu Yan? —preguntó Ou Ming al verlo llegar.
Yu Su sonrió.
—Mayor, he venido para llevar a Lu Yan a un reino secreto que acaba de abrirse. Mi shifu dijo que podría haber buenos materiales en su interior y nos pidió que fuéramos a echar un vistazo.
Yu Su se había convertido formalmente en discípulo de Ye Buyang a principios de aquel año, justo después de avanzar al reino de Proyección del Alma.
En ese momento, Yu Su había intentado ponerse en contacto con el Dios Supremo Baize a través de un retrato. Le preocupaba un poco no recibir respuesta al encontrarse en aquella época, diez mil años en el pasado. Sin embargo, Baize le respondió y dio su consentimiento para que Yu Su se convirtiera en discípulo de Ye Buyang.
La sensación que Baize le transmitía era increíblemente cálida y familiar, exactamente igual que diez mil años después.
Yu Su lo comprendió de inmediato: como una deidad capaz de ver tanto el pasado como el futuro, Baize seguramente ya conocía todo acerca de sus orígenes.
Yu Su se había contenido durante veinte años enteros sin poder hablar con Baize, y aquello casi lo había vuelto loco.
En cuanto volvió a establecer contacto con Baize, todas las palabras que había contenido brotaron como el agua de una presa rota, desbordándose en un torrente.
Durante tres días y tres noches consecutivos, sin dormir ni descansar, no dejó de hablar ni un instante.
Lu Yan y Ye Buyang estuvieron muy preocupados durante ese tiempo, temiendo que Baize perdiera la paciencia y simplemente dejara inconsciente a Yu Su de un golpe.
Por fortuna, el Dios Supremo Baize era extremadamente paciente y lo escuchó en silencio durante tres días y tres noches enteros.
Después de aquello, Yu Su se sintió completamente aliviado.
Hacía todo lo que le ordenaban. Incluso si lo entrenaban hasta dejarlo en carne viva, ni siquiera parpadeaba.
El más feliz por esto era, por supuesto, Ye Buyang. Hacía trabajar a su discípulo como una mula y llevaba a Yu Su hasta el límite, hasta que ni siquiera Yan Qi y los demás pudieron soportarlo más e intervinieron para impedir que Ye Buyang lo exprimiera por completo.
Ahora, cuando Ou Ming escuchó las palabras de Yu Su, no pareció sorprendido en absoluto.