Amar al hombre más guapo de la capital - Capítulo 367

  1. Home
  2. All novels
  3. Amar al hombre más guapo de la capital
  4. Capítulo 367 - ¡Presumir No Es Ilegal!
Prev
Next
Novel Info
                    

Después de recorrer una vez el segundo piso, Mu Yun y Luo Feng, con la ayuda de Gong Cangnan, finalmente encontraron a Xiao Guofeng, quien estaba elaborando píldoras para un par de cultivadores en una sala VIP que habían venido hasta allí por pura admiración hacia él.

Xiao Guofeng vestía una bata blanca y se encontraba de pie frente a un horno de alquimia, refinando minuciosamente Hierbas de Elixir.

Mu Yun observó divertido la manera en que Xiao Guofeng preparaba las píldoras durante un rato, luego se acercó para ver más de cerca.

Junto a Xiao Guofeng había una asistente que sostenía una charola con los materiales que él necesitaba. Mu Yun lanzó una mirada evaluadora a los ingredientes. Tenía que admitir que Xiao Guofeng merecía su reputación como alquimista de primera clase: sus técnicas eran casi impecables, los materiales que seleccionaba eran adecuados, y su control de las llamas en el horno era perfecto.

Lástima que hubiera caído tan bajo como para adoptar métodos de alquimia prohibidos, de no ser así podría considerársele un verdadero maestro de la alquimia.

Media hora después, una Píldora de Elixir estaba lista. La asistente se acercó con una cajita sobre la charola. Xiao Guofeng colocó la píldora dentro, cerró la tapa y dijo: —Aquí tiene su píldora de elixir, Maestro Liu.

Sonriendo de oreja a oreja, un hombre regordete de mediana edad se acercó a la asistente, tomó la cajita con ambas manos, la abrió, olfateó la píldora y, con una expresión de éxtasis, dijo:

—¡Fascinante! ¡Definitivamente es una buena píldora! ¡Valió completamente la pena este largo viaje! ¡Gracias, Maestro Xiao! Si no fuera por el límite de compra, no dudaría en comprar más.

Xiao Guofeng sonrió, sin hacer comentarios.

Después, comenzó a preparar la píldora encargada por el segundo cultivador.

Mu Yun ya se había informado y sabía que Xiao Guofeng solo elaboraría tres Píldoras de Elixir durante la convención, por las cuales muchos cultivadores poderosos estaban dispuestos a pagar un precio altísimo.

A sus ojos, una píldora que pudiera otorgarles mayor poder no tenía precio.

Debido al límite de compra que Xiao Guofeng había impuesto, muchos compradores potenciales se quedaron con un sabor amargo.

‘Ja, límite de compra. Ridículo. A mi parecer, simplemente no tienes suficiente sangre humana adecuada para hacer más píldoras…’, pensó Mu Yun con desdén.

Se quedó allí, observando y esperando. Cuando Xiao Guofeng terminó la tercera píldora, él y Luo Feng se retiraron rumbo al tercer piso para presenciar el concurso.

—¿Por qué Yuan Ge y los demás no han hecho nada? Digo, Xiao Guofeng ya terminó todas las píldoras. ¿Cómo van a hacerlo si ya no hay público? —preguntó Mu Yun a Luo Feng.

—Tranquilo. Saben lo que hacen —respondió Luo Feng.

La pareja llegó al tercer piso, encontraron sus asientos y se sentaron. Mu Yun revisó la hora y notó que el concurso comenzaría en pocos minutos. El maestro de ceremonias y algunos miembros del personal se movían de un lado a otro, haciendo los últimos preparativos.

Mu Yun observaba en silencio. Después de que el maestro de ceremonias concluyó su discurso, diez alquimistas subieron al escenario y comenzaron a preparar Píldoras de Elixir. Los ojos de Mu Yun pasaron por los rostros de los concursantes. Calculó que el más joven tendría unos 25 o 26 años, y el más viejo alrededor de 40.

Le pareció algo injusto. Al fin y al cabo, la experiencia en alquimia claramente crecía con la edad. ¿Cuál era el sentido del concurso si no todos comenzaban desde la misma línea de salida?

Pero al comité organizador no parecía importarle. Simplemente pusieron a los concursantes en el escenario a competir.

Había un límite de tiempo. Tenían que terminar sus píldoras en quince minutos, lo cual significaba que debían ser rápidos.

Además de la rapidez, tenían que asegurarse de que cada ingrediente estuviera bien refinado, no cometer errores en los procedimientos y minimizar la cantidad de ingredientes utilizados. Mu Yun encontró admirables estas reglas.

La mejor forma de evaluar las habilidades de un alquimista era pedirle que hiciera una píldora lo más rápido posible. Cuando se trabaja con prisa, las deficiencias salen a la luz. Cuantas menos fallas, mayor habilidad, y por tanto, mejor alquimista.

Mu Yun observaba con expresión tranquila mientras los diez alquimistas competían. Luo Feng los miró y luego dirigió su vista a Mu Yun:

—Un montón de aficionados. Ya me lo imaginaba.

—No diría tanto. ¿Ves a esa chica de allá? La de cabello largo. Es buena —respondió Mu Yun.

A Luo Feng no le interesó. Revisó la hora, lanzó una mirada a Xiao Guofeng, que estaba sentado en la mesa de jueces, y dijo:

—Yuan Ge y los demás actuarán pronto.

—¿En serio? Ya era hora —dijo Mu Yun, algo molesto.

Poco después, se agotó el tiempo, y todos los alquimistas se detuvieron. Unas edecanes subieron al escenario con charolas en las manos, recogieron las píldoras hechas por los diez concursantes y las llevaron a la mesa de jueces para ser evaluadas.

Mu Yun miró en dirección a la mesa de jueces. Observó cómo evaluaban tanto la calidad de las píldoras como la cantidad de ingredientes utilizados.

Minutos más tarde, los jueces comenzaron a comentar el desempeño de cada concursante.

El primero en hablar fue un anciano canoso. Comentó sobre la píldora del concursante No. 1:

—Esta píldora es perfecta en cuanto a selección de ingredientes y técnicas. El único defecto es el desperdicio de hierbas. Con esa cantidad, yo podría haber hecho al menos cinco píldoras, pero nuestro concursante No. 1 apenas logró dos, ambas de calidad media. Qué lástima… En cuanto al concursante No. 2, me temo que falló. Tu Chi fue muy inestable durante todo el proceso, y ése no es el estado adecuado para un alquimista. Tuviste suerte de no haberte herido. Con respecto al No. 3…

Después de que el anciano terminó de comentar a los diez participantes, fue el turno de Xiao Guofeng.

Xiao Guofeng siempre había sido arrogante, incluso al juzgar un concurso. Nombró directamente a tres concursantes:

—No. 3, No. 6 y No. 7, me impresionaron sus píldoras.

Y eso fue todo lo que dijo.

No comentó nada sobre los demás, dejando claro que no le causaron ninguna impresión.

El maestro de ceremonias intentó suavizar el ambiente, y luego comenzó a hablar el tercer juez. Sin embargo, justo en ese momento, una mujer irrumpió en el escenario, arrebató el micrófono al anfitrión y gritó:

—¡Xiao Guofeng, monstruo desalmado! ¡Devuélveme a mi hijo! ¡Devuélveme a mi hijo!

Mu Yun se enderezó al instante ante el giro inesperado. Miró a Luo Feng y preguntó:

—¿Esto es parte del plan?

—Sí —asintió Luo Feng.

Unos guardias de seguridad subieron al escenario para llevarse a la mujer, pero ella rugió:

—¡Xiao Guofeng, asesino brutal! ¡Usaste sangre humana para hacer píldoras! ¡Violaste las normas del Ministerio de Cultivación! ¡Construiste tu fama sobre los huesos de inocentes! ¡Vas a arder en el infierno, Xiao Guofeng!

¿¡Qué!? ¿¡Usaba sangre humana!?

El público estalló en alboroto. Todos conocían la destreza de Xiao Guofeng como alquimista y la eficacia de sus píldoras, pero jamás imaginaron que usara alquimia prohibida.

Todas las miradas se dirigieron a Xiao Guofeng, sentado en la mesa de jueces, con incredulidad escrita en sus rostros.

Xiao Guofeng, aparentando una calma que no sentía, ordenó a su asistente que se encargara de la situación. Él mismo permaneció en su asiento, completamente erguido, como si las acusaciones fueran contra otra persona.

Sí, debía mantener la compostura. De lo contrario, parecería que se sentía culpable y eso confirmaría la verdad de las acusaciones.

Quería salir del aprieto, pero alguien no se lo permitió.

La pantalla electrónica del escenario comenzó a mostrar una secuencia de fotografías que dejaron atónitos a los espectadores.

Todas las fotos mostraban a Xiao Guofeng agrediendo gente, asesinando personas y preparando sangre humana.

Los espectadores observaban boquiabiertos, incapaces de creer que el alquimista que tanto admiraban había ganado fama usando métodos tan siniestros. Muchos incluso vomitaron ante las escenas de la preparación de sangre humana.

La asistente entró en pánico. De no haberse mostrado esas fotos, podría haber manejado a la mujer, pero ahora que todos las habían visto, la situación era mucho más delicada.

Aun así, hizo lo suyo y comenzó a hacer llamadas para que retiraran las imágenes. Pero nadie contestaba. Como asistente de Xiao Guofeng, había solucionado muchos problemas en el pasado. Sabía que alguien estaba atacando a su jefe, y que lo tenían todo perfectamente planeado. No iba a ser fácil revertirlo.

Nerviosa, corrió hacia Xiao Guofeng para reportar, pero no supo por dónde empezar. Solo lo miró con ansiedad mientras él se veía cada vez más pálido.

—¿Qué haces ahí parada? ¡Encárgate de eso! —bramó Xiao Guofeng, fulminándola con la mirada.

La asistente negó con la cabeza, tartamudeando de nervios:

—Jefe, no se puede. N–No contestan el teléfono, ninguno. ¡Claramente alguien va contra nosotros!

—¡¿Cómo es posible?! ¡Lo haré yo! ¡Lo haré yo mismo! —Xiao Guofeng sacó su celular para marcar, pero una voz se alzó desde el escenario:

—No es necesario, Maestro Xiao. Ya me encargué de todos tus cómplices. Hoy vine a revelar tus crímenes y mostrarle a todos qué clase de monstruo es el hombre al que llaman “Maestro Xiao”.

Xiao Guofeng dirigió la mirada al orador y se encontró con un completo desconocido.

El hombre señaló una foto en la pantalla:

—Ese es un laboratorio de Xiao Guofeng. Está en una cabaña fuera de la ciudad. Quien lo desee, puede ir a verificarlo. Ah, por cierto, ya lo reporté al Ministerio de Cultivación. Me parece que ya enviaron a alguien para recabar pruebas. Si dudan de mí, esperen a que el Ministerio publique los resultados en su sitio web.

Dicho eso, soltó una carcajada y se marchó.

Mu Yun miró a Luo Feng y dijo:

—¿Ese es Qian, verdad?

—Sí, es él —asintió Luo Feng.

Mu Yun volvió a ver las fotos y preguntó:

—¿Estas imágenes fueron tomadas hace poco?

—Las tomaron después de que les ordené investigar a la familia Xiao.

—Ja ja… La familia Xiao está jodida —dijo Mu Yun, satisfecho.

Poco después, llegaron funcionarios del Ministerio, arrestaron a Xiao Guofeng y se lo llevaron. El concurso del tercer piso fue suspendido. Todos estaban enfocados en la detención, ya nadie tenía ánimo para seguir viendo el torneo de alquimia.

Aun así, alguien preguntó al maestro de ceremonias:

—¿El concurso continuará? ¡Faltan otros diez concursantes!

Fue entonces que el anfitrión volvió en sí y corrió tras bambalinas a pedir instrucciones. Minutos después, regresó y notó que aún había muchos espectadores en el lugar. De hecho, ni ellos mismos sabían si irse o no, ya que había demasiada gente afuera y probablemente solo verían cabezas.

El maestro de ceremonias dijo:

—Los organizadores informan que el concurso continuará, y pronto llegará otro juez. Los resultados de los diez concursantes serán reevalu…

—¡Un momento! —interrumpió alguien.

Era una mujer, que se puso de pie y mirando al presentador, dijo:

—Viendo cómo se arruinó todo, no tiene sentido continuar. Tal vez sería mejor reprogramarlo. Es más, podríamos intentar algo nuevo. Al final, venimos a ver alquimistas haciendo píldoras. Da igual quiénes sean.

—¿Estás diciendo que tú quieres subir a presumir? —preguntó alguien.

En realidad, tras el escándalo recién revelado, el público ya no tenía ganas de ver la competencia, pero si surgía algo entretenido, lo recibirían con gusto.

—Yo no. No soy tan buena. Pero hoy escuché a un tipo presumido fanfarronear, y lo que dijo fue tan molesto que mejor lo dejo para que ustedes lo juzguen —dijo la mujer, subiendo al escenario.

Sacó su celular, lo puso frente al micrófono y reprodujo una grabación. La voz salió por los altavoces:

—¿Crees que deberíamos contratar un alquimista también?

—¿Conoces a alguien mejor que yo como alquimista?

—Probablemente no, pero pensé que podrías usar a alguien que te ayudara a compartir la carga.

Tanto Luo Feng como Mu Yun fruncieron el ceño al oír sus propias voces.

¡Alguien los había espiado y grabado su conversación!

¿¡Qué pretendía esta mujer!?

El público estalló:

—¡Vaya engreído! ¿Cree que nadie es mejor que él? ¡Cuando descubra quién es, le voy a enseñar humildad!

—Oye, chica, ¿sabes quién es ese bocón? ¿Está aquí?

La atención del público cambió instantáneamente del escándalo de Xiao Guofeng a este nuevo objetivo.

La mujer sonrió y señaló a Mu Yun:

—Está sentado justo ahí, el joven de blanco.

Todos voltearon a verlo. Mu Yun, tranquilo, sostuvo sus miradas sin inmutarse.

—¿Vas a negar que dijiste eso? —preguntó la mujer.

—¿Y exactamente qué dije que te hizo malinterpretarme así? —respondió Mu Yun.

—¿Entonces lo admites? —ella alzó una ceja.

—¿Y a ti qué si lo admito o no? ¿Ahora no se puede hablar? ¿Cualquier cosa que diga será grabada? ¿Desde cuándo está prohibido fanfarronear en el Reino? No me enteré —replicó Mu Yun, sin alterarse.

La mirada de la mujer vaciló, pero luego sonrió:

—¿Te atreves a presumir pero no a demostrarlo?

—¿Y por qué habría de hacerlo? Sé lo bueno que soy, y con eso basta. No necesito probarle nada a nadie. ¿Y tú quién eres para exigirme algo? —lo ridiculizó Mu Yun.

—¿Entonces te estás acobardando? —dijo ella, ya molesta.

—Ja… Para que sepas, yo no hago nada por simple desafío. Soy un hombre ocupado y no tengo tiempo para tonterías —dijo Mu Yun. Se levantó y murmuró—: ¿Y qué si presumo? No es como si fuera ilegal o algo así. Esta mujer es una metiche de lo peor.

De pronto, alguien soltó una carcajada y dijo:

—Tienes razón, amigo. Es exagerado grabar a alguien que presume y armar tanto alboroto. Oye, señorita, ¿acaso lo andabas espiando? ¿Por qué más tendrías esa grabación?

Fue entonces que los demás comenzaron a captar lo que realmente estaba pasando.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

You must Register or Login to post a comment.

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first