Amar al hombre más guapo de la capital - Capítulo 358
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- Capítulo 358 - Desaparecer sin dejar rastro
—¡Bien, perfecto! ¡Su Fan, ya estás en mi lista negra! ¡Eres la segunda persona que entra en ella! —gruñó Xiao Zhiyuan con los dientes apretados.
¿Y quién fue el primero? Ese desgraciado llamado Mu Yun, por supuesto.
Luego de haber registrado toda la Ciudad Du e incluso los pueblos aledaños, y confirmar que Su Fan realmente había desaparecido, Xiao Zhiyuan se encaminó de vuelta a la residencia de la familia Xiao en el Reino de Cultivo, envuelto en un aire furioso.
Al verlo encerrarse en su estudio apenas regresó, todos sus hijos comenzaron a preocuparse. No tenían ni idea de lo que había vivido su padre durante el viaje, ni por qué su comportamiento era tan inusualmente errático desde que volvió.
Buscaron al asistente, quien ya se había recuperado, y le preguntaron al respecto. Pero el asistente solo pudo contarles lo que había ocurrido antes de desmayarse. No recordaba nada de lo que sucedió después y mucho menos entendía el comportamiento actual de su maestro.
—¿Mi padre fue a buscar a ese tal Su Fan? ¿Su Fan era el misterioso sujeto que pegó sus fotos por toda la ciudad? —preguntó Xiao Guofeng, el hijo mayor, mirando al asistente.
El asistente asintió.
—Definitivamente era él. Lo complicado es que parece haberse esfumado del planeta. ¡Hicimos de todo y no pudimos encontrar a los hermanos! Lo raro es que ni el maestro ni yo detectamos nada de Chi en ese tipo. Es un completo no-cultivador. No entiendo cómo logró desaparecer sin dejar rastro.
Xiao Guofeng y sus hermanos guardaron silencio. Al parecer, finalmente habían topado con un rival molesto.
Desde que ese tal Mu Yun había aparecido, su padre ya no era el hombre sereno de antes, y ahora, Su Fan le había sumado una nueva frustración, al grado de hacerlo perder el control.
Xiao Guofeng dio la orden de inmediato:
—Entonces busquen la forma de sacar a ese Su Fan de su escondite.
—¡Sí, joven maestro Guofeng!
Muy pronto, todos los escuadrones de asesinos del Reino de Cultivo recibieron una orden de contrato sobre la vida de Su Fan.
…
En ese momento, Su Fan, con ayuda de Chee, ya había llegado al Reino, pero no andaba vagando. Se estaba quedando en una de las viviendas del dueño original del pase de seguridad que había usado.
Sabía bien que Xiao Zhiyuan no iba a dejarlo en paz, pero no tenía miedo.
Todos los seres mortales mueren tarde o temprano, pero no se sabía quién caería primero.
Le dijo a Chee:
—¿Puedes ayudarme a disfrazarme? Quiero ir a Mundo Nublado a ver a mi salvador. Estoy desesperado por conseguir un protector fuerte.
—Puedo, pero el disfraz no durará mucho —respondió Chee.
—¿Me estás diciendo que la energía negativa que absorbiste del viejo aún no es suficiente para hacer un simple encantamiento de disfraz? —Su Fan estaba incrédulo y frustrado.
—Transportarlos a este plano me costó mucha energía. Además, como ya te dije, yo no soy nativo de esta dimensión. Así que por más energía negativa que absorba, apenas me alcanza para sobrevivir. Nunca será suficiente para realizar encantamientos poderosos. Pero aún puedo ayudarte contra enemigos promedio —explicó Chee con resignación.
—¿Cuánto durará el disfraz?
—Dos horas como máximo.
—Eso debería bastar. Hazlo ya. Tengo que llegar a Mundo Nublado lo antes posible. ¡Si ese viejo me encuentra, seguro me hace pedacitos! —apuró Su Fan.
Una luz azul brotó de la pulsera negra, apuntando directo al rostro de Su Fan. En poco tiempo, la luz se desvaneció, revelando un nuevo rostro, anodino y común.
Su Fan, satisfecho con el resultado, salió de inmediato.
Tomó un taxi, le indicó al conductor que lo llevara a Mundo Nublado y luego se quedó mirando por la ventana. Pero el auto apenas comenzaba a moverse cuando Su Fan gritó:
—¡Alto, alto! ¡Ya no necesito el viaje!
—¿¡Y esto qué es, una broma maldita?! —explotó el taxista.
Antes, Su Fan habría respondido con furia, peleándose a gritos hasta dejar al conductor sin palabras. Pero esta vez, sorpresivamente, no dijo nada. En cambio, abrió la puerta y corrió directo hacia alguien, gritando:
—¡Salvador! ¡Salvador!
—¡Espere, mi salvador! —llamó Su Fan, corriendo hacia los dos hombres que tenía al frente.
Luo Qian, caminando al lado del Sabueso que fingía ser Mu Yun, decía:
—Ya te conté todo. Actualmente Xiao Zhiyuan todavía tiene a mi maestro en la mira, presumiblemente porque quiere ocupar su lugar como líder de la secta. Mi maestro está en problemas, y sería ideal que alguien le ayudara con ese asunto tan delicado.
El Sabueso escuchaba mientras caminaba hacia adelante.
—Todo aquel que quiera hacerle daño a mi maestro… sufrirá a manos mías —dijo, inexpresivo.
Apenas había terminado de hablar cuando un sujeto se les cruzó. De pie frente a ellos, jadeando, el hombre dijo:
—Mi salvador, e–espere un minuto. N–no podía ni respirar…
Su Fan se dobló, con las manos en las rodillas, tratando de recuperar el aliento. Luo Qian lo miró con recelo y preguntó:
—¿Quién eres? ¿Por qué nos detienes?
El Sabueso, sin decir nada, se acercó a Su Fan y le frotó el pecho para ayudarlo a respirar mejor.
Ver que su salvador era tan atento con él conmovió profundamente a Su Fan. Mirándolo, le dijo:
—Me alegra saber que no estás molesto conmigo, salvador.
—No soy tu salvador. Soy Dahuang —dijo el Sabueso.
Su Fan se quedó boquiabierto al ver al doble de Mu Yun frente a él. ¿Había escuchado bien?
En ese momento, Chee intervino:
—¡Sí es Dahuang! ¡Conozco muy bien su olor como para confundirlo!
—En–entonces, ¿por qué estás… —balbuceó Su Fan, señalando a Dahuang sin entender nada.
Dahuang no se tomó la molestia de explicarle y preguntó:
—¿Por qué viniste disfrazado? ¿Pasó algo?
Después de todo, ese hombre lo había alimentado durante dos años. Aunque Su Fan era bastante mordaz y solía tratarlo como a un sirviente, había que admitir que nunca le faltó comida.
—¡Un momento! ¿¡Puedes ver a través de mi disfraz!? —Su Fan se enojó al instante y gritó hacia la pulsera—: ¡¿Qué clase de disfraz de porquería me pusiste, Chee?! ¡No puedo creer que se vea tan fácil! ¡Mejor hubiera salido sin disfraz!
Al pensar que había andado como un payaso por la calle con ese disfraz inútil, creyéndose muy listo por su idea brillante, Su Fan sintió cómo le ardía la cara de la vergüenza.
Deseaba que la tierra lo tragara.
Había hecho el ridículo por completo.
Parecía que tenía que elegir mejor a sus enemigos verbales. Con lo poco confiable que era Chee, si se enfrentaba a otro como Xiao Zhiyuan, acabaría muerto.
Chee no dijo ni una palabra.
Él ya le había advertido que no podía hacer encantamientos poderosos. ¡Pero Su Fan no quiso escucharlo! ¿¡Y ahora lo culpaba!?
Además…
‘Ni siquiera me preguntaste si tenía habilidades para disfrazar’, pensó.
Luo Qian prefirió no decir que en realidad él no podía saber si Su Fan estaba disfrazado o no, porque si lo admitía, sabrían que su nivel de cultivo era bastante bajo.
Preguntó:
—¿Eres Su Fan?
Su Fan asintió y, mirando a Luo Qian, dijo:
—Sí. Quiero ver a mi salvador. Tengo algo urgente que hablar con él.
—¿Qué es? Puedes decírmelo —respondió el Sabueso.
Su Fan se quedó callado unos segundos, luego levantó la mirada y dijo:
—Quiero que vengas conmigo primero. Mi hermanito sigue allá.
El Sabueso asintió y se fue con Su Fan.
Llegaron a una casa modesta y subieron con él al tercer piso hasta una habitación. Pero Su Lun no estaba. El rostro de Su Fan cambió drásticamente. Se giró y salió corriendo escaleras abajo, buscándolo como loco.
Al verlo así, el Sabueso saltó por la ventana del tercer piso, aterrizó en el suelo y sujetó a Su Fan, que estaba al borde del colapso.
—¡No te preocupes! ¡Encontraremos la forma de hallarlo!
—¡Sí! ¡A–Ayúdame a buscarlo ahora! —la cara de Su Fan estaba completamente nublada por la angustia. Su hermanito era la única familia que le quedaba. ¡No podía perderlo!
—Volvamos primero a Mundo Nublado. Alguien allá podrá ayudarte a buscarlo —dijo Luo Qian, tratando de calmarlo.
Su Fan sabía que perder la cabeza no lo ayudaría. Lo correcto era mantener la calma y unirse a ellos en la búsqueda.
Intentó serenarse, pero la ansiedad no se iba. Mientras iban camino a Mundo Nublado, en varias ocasiones estuvo a punto de pedirles que se detuvieran para buscar a Su Lun él solo.
Pero en el fondo sabía que el Reino de Cultivo no era un lugar donde uno pudiera hacer lo que quisiera.
Cuando llegaron a Mundo Nublado, Luo Qian se encargó de que Su Fan se instalara primero, luego convocó a Wu Wei y los demás, y les explicó lo sucedido con su hermanito.
Su Fan, a tiempo, les mostró una foto de Su Lun y dijo:
—Este es mi hermano menor. Se llama Su Lun. Espero que puedan ayudarme a encontrarlo.
—No te preocupes. Haremos lo que sea necesario —lo consoló Luo Qian.
Cuando todos se marcharon, el Sabueso se acercó a Su Fan y preguntó:
—¿A qué viniste realmente a esta dimensión?
Su Fan, haciendo un esfuerzo por mantener la compostura, respondió:
—El otro día empapelé la ciudad con las fotos de un viejo, y ahora me tiene en la mira. No hay duda de que quiere matarme. Vine aquí buscando ayuda de mi salvador.
—¿Y no pensaste en las consecuencias? ¿Qué tal si no podías encontrar a mi maestro? —le pareció a Dahuang que Su Fan actuaba por impulso.
—No hay de qué preocuparse. Tengo un plan de contingencia, pero es un último recurso.
Quienes no me conocen creen que soy impulsivo. Viendo cómo me le enfrento a cualquiera sin importar quién sea, muchos piensan que tengo deseos suicidas.
Pero solo yo sé que nada de lo que hago es por impulso.
El Sabueso asintió y dijo:
—Algo le pasó a mi maestro después de que salió de tu casa ese día. Todavía está en la cámara secreta. No sé cuándo saldrá.
—¿¡Qué le pasó a mi salvador!? —al escuchar eso, Su Fan se tensó de nuevo.
—No sé los detalles. Lo llevaron directo a la cámara secreta en cuanto regresó —respondió el Sabueso.
Su Fan guardó silencio. Ahora no solo estaba preocupado por su hermanito, sino también por su antiguo salvador, de quien no sabía nada.
…
En la cámara secreta.
Mu Yun seguía acostado en la cama, los ojos cerrados, su mano entrelazada con la de Luo Feng, ambas envueltas en un resplandor blanco tenue.
En ese momento, Mu Yun estaba de pie frente a un mar infinito que se fundía con el cielo azul en el horizonte.
Observaba las olas danzando en la superficie, sin entender por qué se encontraba en ese lugar.
De pronto, algo brilló sobre el agua, pero se hundió rápidamente. Poco después, vio emerger otra cosa del mar, irradiando un brillo tornasolado bajo el sol.
Curioso, Mu Yun se elevó hacia el objeto brillante, decidido a descubrir qué era… y por qué era tan hermoso…