Amar al hombre más guapo de la capital - Capítulo 345
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- Capítulo 345 - La muerte de Shu Mingwei
El lugar para la prueba era la cámara de cultivo del Pico Ziyuan.
Yuan Ge ya los esperaba cuando Shu Mingwei entró acompañado de Xiao Mang.
—Puedes quedarte a observar o esperar afuera —le dijo Yuan Ge a Xiao Mang.
Sin decir palabra, Xiao Mang se retiró hasta una silla al fondo y se sentó.
Yuan Ge colocó una esfera sobre la mesa y le dijo a Shu Mingwei:
—Este objeto revelará tu nivel de cultivo. Solo tienes que poner la mano encima.
La superficie de la esfera era extremadamente lisa. No se podía decir de qué estaba hecha, pero emitía un brillo tenue, casi ilusorio.
Sin embargo, tan pronto la vio, Shu Mingwei sintió un mal presentimiento y retrocedió un par de pasos de manera instintiva.
Yuan Ge lo miró de reojo con suspicacia.
—Pon tu mano sobre ella —ordenó.
Con duda, Shu Mingwei miró hacia donde estaba Xiao Mang, pero lo encontró absorto en su celular, sin prestarle atención.
Tras pensarlo unos segundos, y con tal de cumplir la misión que la Reina Oscura le había encomendado, Shu Mingwei respiró hondo, dejó de lado sus temores y extendió lentamente la mano hacia la esfera.
En ese momento, Xiao Mang alzó la vista del celular y se quedó mirando fijamente la mano de Shu Mingwei y el centelleo agitado bajo su palma. Justo cuando la tocó, el rostro de Xiao Mang se suavizó y esbozó una leve sonrisa.
Luego intercambió una mirada con Yuan Ge, quien le respondió con un leve asentimiento. Xiao Mang guardó su celular, se acercó y colocó una mano sobre el hombro de Shu Mingwei.
Shu Mingwei aún se preguntaba cómo la esfera mostraría su nivel de cultivo cuando de pronto sintió que su palma se quedaba pegada a su superficie. Al instante supo que algo andaba mal e intentó retirar la mano, pero no pudo. Sintió una presión sobre su hombro y en ese momento notó que sus poderes empezaban a ser absorbidos.
El pánico se apoderó de él.
Miró hacia atrás, con intención de pedir ayuda a Xiao Mang, solo para descubrir que era precisamente él quien lo sujetaba con una sonrisa en el rostro.
Cuando cruzaron miradas, Xiao Mang dijo con frialdad:
—No hay nada que me repugne más que un traidor como tú, que ha traicionado tanto a su maestro como a sus amigos.
—¡Maestro Mang, usted…! Yo… ¡yo trabajo para Su Majestad! ¿Po–por qué…? —balbuceó Shu Mingwei, aterrorizado y sin comprender.
—Tú mismo lo dijiste: trabajas para mi abuela, no para mí. Tal vez no lo sabías, pero mi abuela es la persona que más odio en el mundo. Me ha controlado desde que tenía tres años. De niño me manipulaba como un títere; cuando crecí, me convirtió en su marioneta. Impuso sus sueños en mí sin jamás preguntarme qué quería o cómo me sentía.
Por eso la he odiado todos estos años. Nunca me ha visto como su nieto. Para ella, solo soy una herramienta para cumplir su ambición.
Shu Mingwei abrió los ojos con asombro al oír esas palabras. Al fin comprendía en qué situación se encontraba.
Mirando a Xiao Mang, preguntó con dificultad:
—Entonces… ¿te uniste a ellos?
—Así es. Ahora estoy de su lado —dijo Xiao Mang con una sonrisa mientras apretaba con más fuerza su hombro. Shu Mingwei sintió cómo el drenaje de su energía se aceleraba.
—¡No! ¡Por favor, no, Maestro Mang! —rogó Shu Mingwei una y otra vez, pero Xiao Mang lo ignoró. En ese momento, vio aparecer a dos hombres desde una puerta oculta: uno de ellos era el regordete líder de Mundo Nublado, y el otro era Luo Feng.
A medida que el gordo se acercaba, su cuerpo empezó a transformarse. Cuando él y Luo Feng llegaron al lado de Yuan Ge, el primero adoptó la forma de alguien a quien Shu Mingwei conocía muy bien.
—¿¡Ma–maestro!? —dijo atónito Shu Mingwei, con los ojos fijos en Mu Yun—. ¡Tú… tú realmente eres Mu Yun!
Miró a Xiao Mang y luego de nuevo a Mu Yun y a Luo Feng. Todo estaba claro ahora.
Xiao Mang había traicionado a su abuela y se había aliado con Mu Yun. Él ya sabía desde hacía tiempo que el líder de Mundo Nublado era Mu Yun, pero se lo había ocultado a la Reina Oscura.
Con esta revelación, Shu Mingwei entendió que estaba perdido. Aunque quisiera, no tenía forma de enviarle un mensaje a la Reina Oscura.
Alzando la mirada hacia Mu Yun, preguntó:
—¿Mu Yun, tú eres el Sumo Deidad?
—¿Sumo Deidad? ¿De qué hablas? —replicó Mu Yun, confundido—. ¿Y qué importa si lo soy o no?
—¿Por qué pierdes el tiempo con él? —interrumpió Xiao Mang—. ¿Quieres que viva o que muera?
Mirando fijamente a Shu Mingwei, Mu Yun dijo:
—Hasta hoy no entiendo por qué te volviste traidor, ni cuándo lo hiciste. ¿Fue porque esa bruja te ofreció algo irresistible? Aún no logro creer que cambiaras de bando tan rápido.
Shu Mingwei abrió la boca, pero no pudo decir nada.
Mu Yun continuó:
—Creo no haber hecho nada para merecerlo. Nunca discriminé ni favorecí a ninguno de mis discípulos. Les di todo lo que merecían. No entiendo por qué me traicionaste.
Los ojos de Shu Mingwei se llenaron de culpa, pero ya era demasiado tarde. Lo hecho, hecho estaba. Su arrepentimiento no cambiaba nada.
—Lo siento… —murmuró apenas.
—Mátenlo —dijo Mu Yun, dándose la vuelta.
Xiao Mang sonrió con desprecio. Desde atrás, sostuvo el rostro de Shu Mingwei y, con un giro brusco de sus manos, le rompió el cuello.
Mientras el cuerpo caía al suelo, Xiao Mang advirtió:
—Debes tener cuidado. Los hombres de mi abuelo también podrían estar buscándote. Tú tienes la clave para que él alcance la inmortalidad.
—¿Cuál es tu siguiente paso? Si necesitas algo más de mí, dímelo. Como dije, te ayudaré hasta el final. Haré lo que esté a mi alcance para que tu plan funcione. Lo único que te pido a cambio es que me ayudes a mí y a otra persona a salir del Reino de la Cultivación y vivir una vida sencilla en otra dimensión —dijo Xiao Mang.
—Hablaré contigo más tarde hoy a través de Yuan Ge —respondió Luo Feng.
—De acuerdo —asintió Xiao Mang y arrastró el cuerpo de Shu Mingwei hacia la salida.
Mientras lo veía irse, Mu Yun comentó:
—Me sorprende todo lo que ha pasado Xiao Mang. Debió llegar a su límite para actuar de esta forma. Estoy ansioso por ver la cara de la Reina Oscura cuando descubra que su propio nieto fue el primero en traicionarla.
—Eso demuestra lo poco que lo conoce —dijo Luo Feng—. Empezó a entrenarlo estrictamente desde los tres años. ¿Tenía corazón?
Seguramente su infancia fue una pesadilla. En cambio, tú, yo y los demás jugábamos con nuestros padres cuando teníamos esa edad, ¿cierto?
¿Cómo puede alguien ser feliz sin infancia?
—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Mu Yun.
—Ahora voy a sacar al Tío Xu del mundo demoníaco —respondió Luo Feng con tono vago.
…
En ese mismo momento, la Reina Oscura descansaba sobre un diván en su palacio. Mirando a Xu Yang arrodillado frente a ella, preguntó:
—¿Así que estás desafiándome?
Xu Yang, vestido completamente de negro, seguía de rodillas, sin pronunciar palabra.
—Solo tienes cinco Hilos del Amor. ¿Estás seguro de que no quieres seguir? No olvides que este método puede cambiar el destino entre tú y tu amada. Incluso podría concederles un matrimonio predestinado. ¿De verdad vas a renunciar? Solo necesitas robar cuarenta y cuatro veces más y estarán juntos —dijo la Reina Oscura con voz seductora.
—Es una oferta tentadora. Casarme con él ha sido mi sueño durante varias vidas. Pero no significa que esté dispuesto a lograrlo a cambio de un dolor aún mayor. Ambos sabemos lo que me espera si le robo el Hilo del Amor a cuarenta y nueve personas. Me condenaría al piso más bajo del inframundo, y lo peor es que él también sufriría conmigo. Eso no es lo que quiero. Si ese camino lleva solo a la desgracia, entonces prefiero aferrarme a lo que ya tengo —respondió Xu Yang con serenidad.
—Ja, eso no te corresponde decidir. Ahora que estás en mis manos, ¡no te permitiré elegir nada! Si no quieres hacerlo, ¡yo te obligaré! —exclamó la Reina Oscura, y con un gesto, envolvió a Xu Yang en una nube de humo negro—. ¡Te convertiré en mi Heraldo Oscuro! ¡Obedecerás solo mi voluntad!
Xu Yang sintió algo invadiendo su mente. Su visión comenzó a nublarse.
Sabía que si eso continuaba, acabaría convertido en un Heraldo Oscuro, un Siervo Oscuro.
¡No! ¡No podía permitirlo! Si eso pasaba, ya no habría redención.
Se mordió la punta de la lengua, y con el dolor logró despejar su mente lo suficiente para meterse algo en la boca rápidamente.
Al verlo, la Reina Oscura gritó a los siervos oscuros a su lado:
—¡Saquen eso de su boca! ¡Ahora!
Los siervos se abalanzaron sobre Xu Yang e intentaron abrirle la boca a la fuerza, sin éxito.
—¡Majestad, tiene la mandíbula cerrada con fuerza! ¡No podemos abrirla! —dijo uno, desesperado.
La Reina Oscura voló directamente hacia él, derribó a los dos siervos con una patada, le sostuvo la barbilla con una mano y estaba por abofetearlo con la otra cuando una doncella anunció desde fuera:
—Su Majestad, Su Alteza está en la entrada.
—¿Mang? —exclamó la Reina Oscura, sorprendida. De inmediato se detuvo y ordenó que apartaran a Xu Yang.
No mandó que lo sacaran del salón porque quería mostrarle personalmente a su nieto cómo debía tratarse a un prisionero terco.
—¡Que lo dejen pasar! —dijo con rapidez, y dio un par de pasos al frente. Poco después, apareció Xiao Mang, vestido completamente de negro.
Al ver a su apuesto y sereno nieto, la Reina Oscura se sintió extasiada. Observó de reojo a sus doncellas, quienes estaban sonrojadas por la belleza del joven, y su orgullo se hizo aún más evidente.
Ese era su nieto: atractivo, talentoso, casi hipnótico. Estaba destinada a convertirlo en el Señor Oscuro más poderoso que el mundo demoníaco haya visto jamás. Él lideraría un ejército para invadir el Reino de la Cultivación y capturar a todos esos inmortales engreídos.
Solo imaginarlo hacía que la sonrisa maternal de la Reina Oscura se ensanchara aún más.