Amar al hombre más guapo de la capital - Capítulo 319
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- Capítulo 319 - ¿La aparición de Shu Mingwei en la Ciudad Wang?
Mirando a Mu Yun con aire complacido, Wu Wei dijo:
—Maestro, ¿cree que lo hicimos enojar? Digo, no se veía muy contento.
—Me importa un comino su humor —respondió Mu Yun sin interés alguno por Wan Yuan, alzando la vista en dirección a las cumbres parcialmente visibles envueltas en nubes, con un atisbo de melancolía inexplicable en la profundidad de sus ojos.
Al principio, Wu Wei no le dio importancia. Pero cuando terminó de parlotear y notó que Mu Yun no lo había estado escuchando, volteó a mirarlo. La expresión levemente desconsolada en el rostro de su maestro lo sorprendió.
—¿Qué pasa, Maestro? ¿Recordó algo?
Las preguntas lo hicieron volver en sí. Mu Yun sacudió la cabeza y respondió:
—No realmente. Vámonos. Me muero de hambre. Comamos algo y durmamos temprano hoy.
—¡Ah, va!
Con sus nuevas tarjetas de comida en mano, la pareja pidió indicaciones y finalmente encontró el comedor, donde cenaron.
…
En una calle de la Ciudad Wang.
Luo Qian conducía un auto siguiendo las indicaciones del GPS, con Yuan Ge en el asiento del copiloto. Mientras miraba por la ventanilla, Luo Qian preguntó:
—¿Quién es esa tal Yuan Li de la que habló el Maestro Feng? ¿La has escuchado mencionar antes?
Desde que entraron al Reino de Cultivo, Luo Qian rara vez había acompañado a Luo Feng. En cambio, Yuan Ge había estado frecuentemente a su lado, por lo que Luo Qian suponía que esa mujer llamada Yuan Li era alguien que ambos habrían conocido en alguna misión.
Pero para su sorpresa, Yuan Ge negó con la cabeza.
—Tampoco sé quién es esa Yuan Li, pero lo único que tenemos que hacer es obedecer al Maestro.
Luo Qian se quedó sin palabras, sintiendo que Yuan Ge era increíblemente aburrido para conversar.
—Pei Rong me dijo que tienes prometida. ¿Dónde está? ¿Por qué no la traes contigo? Al menos deberías habérnosla presentado.
—Extraño a Leng Yi. Era mucho menos hablador —respondió Yuan Ge con frialdad.
Luo Qian pensó molesto: ‘¡Yo también solía ser callado, ¿ok?!’
Se dio cuenta de que se había vuelto parlanchín después de conocer a Wu Wei, ese tipo tan charlatán, y ahora su compañero se quejaba de que hablaba demasiado.
En el comedor de Mundo Nublado, mientras conseguía comida para Mu Yun, Wu Wei estornudó violentamente. Alzó la vista hacia el cielo y murmuró:
—El clima no está frío. ¿Por qué estornudé?
En la calle, Luo Qian, guiado por el GPS, llegó al salón de belleza Allure, se estacionó y dijo:
—Todavía es temprano y el salón no ha abierto. Podemos hacer el trabajo sin preocuparnos de que alguien nos vea.
Con el auto aparcado, ambos se hicieron invisibles con un hechizo de encantamiento y entraron al salón. Toda la información estaba en la computadora. Luo Qian, hábil para hackear sistemas, pronto encontró el nombre de la mujer que les había mencionado Luo Feng. Por suerte para ellos, no había ninguna otra Yuan Li entre las clientas, o habrían tenido dificultades para saber cuál era la indicada.
Después de localizar los datos de Yuan Li y descubrir en qué casillero estaban sus productos de cuidado facial, Yuan Ge vertió en ellos la poción que llevaba consigo.
Tardaron menos de diez minutos en completar la misión.
Al salir, Luo Qian preguntó:
—¿Dónde quieres desayunar?
—Ese de allá está bien —dijo Yuan Ge, señalando un restaurante de fideos adelante.
Entraron, solo para encontrarse con que Liao Ziyun estaba desayunando con un hombre, riendo y conversando animadamente.
—¿No es ese Lin Zibo? ¿Por qué Ziyun sigue viéndose con él? —preguntó Luo Qian, sorprendido.
—Lin Zibo está cortejando a la señorita Liao. Lleva varios días desayunando con ella —explicó Yuan Ge.
—Me sorprende que seas tan observador —se rió Luo Qian.
Yuan Ge lo ignoró, pidió su comida y se sentó en una mesa aparte.
Liao Ziyun, que los había notado desde hacía rato, les hizo señas para que se acercaran, pero Yuan Ge permaneció en su sitio. Luo Qian señaló a Lin Zibo, dando a entender que no quería ser el incómodo tercero en discordia.
Cuando terminaron de desayunar y se iban, Liao Ziyun los interceptó y dijo:
—El señor Lin me llevará a la casa de su abuelo a probar el té que prepara. Está invitándolos también.
—Paso. Vayan ustedes —respondió Yuan Ge con indiferencia.
Liao Ziyun dirigió la mirada a Luo Qian, quien negó con la cabeza.
—Yuan Ge y yo tenemos que regresar a rendirle informe al Maestro Feng. Ustedes vayan tranquilos y disfruten su cita.
—No es una cita. Por ahora solo somos amigos —se apresuró a aclarar Liao Ziyun.
Y no estaba fingiendo. Aún no sentía nada por Lin Zibo, al menos no todavía.
—Está bien. Vayan a hacer lo que tengan que hacer. Yuan Ge y yo regresamos —dijo Luo Qian antes de subirse al auto con Yuan Ge y alejarse.
Lin Zibo, observando el auto irse, preguntó:
—¿A qué vinieron a esta dimensión? ¿Y por qué viven todos juntos?
—Tenemos muchas cosas que hacer aquí. La mayoría del tiempo seguimos las instrucciones de nuestro maestro y vamos donde él va —respondió Liao Ziyun.
Lin Zibo sabía que Liao Ziyun le ocultaba algo, pero no le importaba.
—Ven. Te llevaré a probar el té que prepara mi abuelo. Te garantizo que no te decepcionará.
—¡Está bien! ¡Vamos!
Lin Zibo corrió hacia su auto y le abrió la puerta. Liao Ziyun estaba por subir cuando vio algo y se detuvo bruscamente. Luego trotó unos pasos al frente, mirando hacia cierta dirección, y observó a izquierda y derecha con expresión confundida.
Lin Zibo se acercó a ella y preguntó:
—¿Qué pasa? ¿Viste a alguien?
—Sí. Me pareció ver a mi antiguo hermano de secta —respondió Liao Ziyun, desconcertada.
No estaba segura si había sido una ilusión, pero creyó haber visto al señor Shu. ¿Habría terminado ya su cultivo ininterrumpido? Pero si era así, ¿qué hacía en este lugar? ¿Tenía un pase? ¿Quién se lo dio?
Con la mente llena de preguntas, Liao Ziyun se subió al auto y fue con Lin Zibo a la casa de su abuelo.
Ya era de noche cuando Lin Zibo la llevó de regreso a la casa de verano. Lo primero que hizo al entrar fue buscar a Luo Feng y contarle a quién creía haber visto en la calle ese día.
Aunque ya le había mandado un mensaje a Luo Feng más temprano.
—¿Estás segura de que era él? —preguntó Luo Feng, sentado en el sofá.
—No, pero la forma de caminar, la estatura y el perfil eran muy parecidos al del señor Shu —dijo Liao Ziyun.
—¿Cómo llegó Shu Mingwei hasta aquí? Todos sabemos lo difícil que es entrar a esta dimensión. Nadie puede hacerlo sin la ayuda de un guía o un nativo influyente, y no todos los forasteros pueden sobrevivir aquí. Si de verdad lo viste, significaría que tiene contactos —especuló Luo Feng.
—No lo sé. ¿Notaste que su sesión de cultivo sin interrupciones duró muchísimo? Comenzó poco después de que nos mudamos a la Villa Tianmu y no salió en todo ese tiempo. ¿Por qué vino a este lugar justo después de terminarla? ¡No había forma de que supiera que estábamos aquí! —Liao Ziyun no podía quitarse de la cabeza la idea de que Shu Mingwei tramaba algo que no les había contado.
—No necesariamente. Tal vez Gong Cangnan regresó al Monte Wu y le contó que veníamos. Quizá incluso lo ayudó a ingresar a esta dimensión —opinó Luo Feng.
—Tienes razón… ¿Vamos a buscarlo? —preguntó Liao Ziyun.
—Haré que Qian se encargue —respondió Luo Feng.