Amar al hombre más guapo de la capital - Capítulo 304
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- Capítulo 304 - Labial venenoso
Liao Ziyun asintió con la cabeza.
—Sí, creo que llegaré a ese nivel en menos de medio mes.
Mientras lo decía, su rostro irradiaba emoción. Miró a Gu Miaomiao, quien llevaba ya tiempo estancada en la Etapa Inicial de Construcción de Base de Cultivo, y la animó:
—¡Tú también puedes lograrlo, Miaomiao!
—¡Lo sé! Pero no sabes cuánto te envidio. El Maestro dijo que cada vez que subamos de nivel, nos premiará con una Píldora de Elixir. ¡Tú pronto recibirás una hecha por él! Me pregunto cuándo me tocará a mí una recompensa suya —dijo Gu Miaomiao, frunciendo el rostro con desánimo.
—¡Por eso tienes que esforzarte más! Qian entró como aprendiz después que nosotras y ya está en la Etapa Final de Construcción de Base. ¡Un montón de píldoras del Maestro ya fueron a parar a su panza! ¡Él es el que realmente da envidia! —comentó Liao Ziyun, también con expresión de celos.
—¡Tengo que ponerme las pilas! ¡Voy a esforzarme más! ¡Debo hacer un avance! —exclamó Gu Miaomiao, cerrando los puños con determinación.
En ese momento, el celular de Liao Ziyun sonó. Lo sacó del bolsillo y vio que era un número desconocido. Tras vacilar un instante, contestó:
—¿Hola?
—¿Hola? ¿Hablo con la señorita Liao Ziyun? —dijo una voz masculina al otro lado de la línea, una voz que le resultó un tanto familiar.
—¿Quién habla? —preguntó Liao Ziyun, desconcertada.
—Me llamo Lin Zibo. Nos conocimos hace unos días —se oyó la voz de Lin Zibo.
—Oh, ya me acuerdo de ti. ¿Cómo conseguiste mi número? —preguntó Liao Ziyun, sorprendida.
Era nueva en esta dimensión y no hacía mucho que había registrado ese número. ¿Cómo era que ese tipo lo tenía?
—No me cuesta mucho conseguir un número de teléfono —respondió Lin Zibo con una sonrisa.
—¿Y para qué me llamas? —preguntó Liao Ziyun.
Aunque Lin Zibo le parecía guapo, no tenía intención de involucrarse románticamente con él. Solo lo encontraba atractivo físicamente.
En ese momento, mientras hablaba con él por teléfono, no se sentía emocionada. En realidad, estaba más bien confundida. Después de todo, solo se habían visto una vez y seguían siendo prácticamente desconocidos.
—¿Por qué tan a la defensiva? No suenas como la chica extrovertida y lanzada que conocí ese día —rió Lin Zibo.
Liao Ziyun sonrió, se recargó relajadamente en el respaldo del sofá y respondió:
—Bueno, mi forma de actuar depende de las circunstancias. Ese día me comporté así porque estaba de buen humor.
—¿Entonces hoy estás de malas? —preguntó Lin Zibo, alzando las cejas.
—No. Hoy estoy de mejor humor todavía, pero que quede claro, no tiene nada que ver con tu llamada —dijo Liao Ziyun.
Lin Zibo soltó una carcajada desde el otro lado de la línea.
—Eres una chica bastante interesante. ¿Crees que podrías salir a tomar un café conmigo?
—Si no recuerdo mal, tienes novia. ¿No te preocupa que se enoje si se entera de que invitaste a otra chica a una cita? —dijo Liao Ziyun, echándose el cabello hacia atrás con la mano.
Sonrió al ver que Gu Miaomiao le guiñaba un ojo con complicidad. Entonces escuchó a Lin Zibo decir:
—Solo quiero hacer una nueva amiga. Creo que ella es más abierta de lo que piensas.
—No necesariamente. No sabes lo celosas que pueden ser algunas mujeres en ciertas circunstancias —replicó Liao Ziyun.
—¿De plano no vas a venir? —insistió Lin Zibo.
—No. Voy a ir de compras con mi amiga más tarde —rechazó sin titubear.
Lin Zibo se sintió algo decepcionado. Tras colgar, giró la silla para mirar por la ventana los rascacielos. En realidad no tenía intenciones concretas con Liao Ziyun, solo le parecía una chica interesante y quería conocerla mejor.
Estaba seguro de que ella aceptaría. Jamás pensó que sería tan reservada con él. Claramente, se había equivocado.
La puerta de su oficina se abrió. Lin Zibo giró la silla y vio entrar a Qin Qianqian, vestida de negro, el contraste perfecto para su piel blanca.
Tras ella venía otra chica: Lu Yuan.
—¿A qué debo el honor? —preguntó Lin Zibo, poniéndose de pie y caminando hacia ellas. Saludó con un gesto de cabeza a Lu Yuan.
—Zibo, ¿por qué no me has visitado estos días otra vez? —preguntó Qin Qianqian sin responder a la pregunta de él.
Siempre había sabido que Lin Zibo no estaba del todo conforme con su compromiso, pero para ella eso no importaba. Lo que importaba era que estaban comprometidos, y ese hombre sería suyo y de nadie más.
Aun así, Lin Zibo era un hombre muy responsable. Aunque no estuviera muy enamorado de ella, la trataba bien y cumplía con su papel de prometido.
Cuando se ponía caprichosa, él siempre la complacía. Y para ella, eso era más que suficiente.
—He estado ocupado cerrando un trato estos días —explicó Lin Zibo.
De hecho, Qin Qianqian ya sabía la razón. Tal como él decía, sí había estado cerrando un trato importante.
Aunque estaba segura de que él no le mentía, aun así solía tantearlo, y ya se había convertido en costumbre.
—Bueno. Te perdono. Por cierto, la caja de labiales que me diste el otro día me encantó. Es la primera vez que uso uno de ellos. ¿Crees que me queda bien? —dijo sonriendo y señalando sus labios rosados.
Lin Zibo asintió.
—Te ves increíble. Pensé que esta marca no te gustaría.
—No digas tonterías. Me gusta todo lo que tú me das, sea de la marca que sea —respondió Qin Qianqian, enroscando su brazo con el de él.
En realidad, esa marca de labial no le gustaba. Probablemente ya lo habría olvidado de no ser porque Lu Yuan se lo recordó.
Había muchos colores en la caja, y no todos le agradaban, así que dejó que Lu Yuan tomara un par. Ahora ambas estaban usando esa marca, y se sentía bastante bien.
Lin Zibo, sin querer, intentó ocultar cómo había conseguido la caja. Era una sensación inexplicable. Miró de reojo a Lu Yuan, que estaba sentada cerca, creyendo que ella probablemente no le había contado a su novia de dónde provenía realmente ese labial.
—¿Qué quieren tomar? Díganme y le digo a mi secretaria que lo traiga —preguntó Lin Zibo después de que Qin Qianqian se sentó.
—Yo quiero jugo de mango. ¿Y tú, Yuan? —Qin Qianqian miró a Lu Yuan, quien jugaba con su celular, cabizbaja.
Lu Yuan levantó la mirada justo cuando notó una expresión de horror en el rostro de Qin Qianqian, como si estuviera viendo algo aterrador. Lu Yuan se tocó la cara y preguntó:
—¿Qué pasa, Qian? ¿Por qué me miras así?
—¡Tus labios! ¡El color cambió! E-Esto es…
Qin Qianqian sacó apresuradamente su espejo del bolso y se lo pasó a Lu Yuan, quien lo tomó, se miró y, de inmediato, su mano tembló de miedo, soltando el espejo que cayó al suelo.
—¿¡Por qué tengo los labios morados!? ¿¡Qué me está pasando!? —gritó Lu Yuan pálida de terror, y al instante apuntó a los labios de Qin Qianqian—. ¡Qian, tú también… tus labios están cambiando de color!
Qin Qianqian tomó el espejo de nuevo, se miró… y sí, sus labios también se habían puesto morados.
—¡El labial está envenenado! —gritó Qin Qianqian. Se levantó de golpe y extendió la mano hacia Lin Zibo—. ¡Zibo, revísame el pulso! ¡Dime si estoy envenenada!
Lin Zibo, también alarmado, la examinó de inmediato. Pocos segundos después, su rostro se volvió grave y dijo:
—Sí, estás envenenada.
—¿Y el antídoto? ¿Sabes cómo desintoxicarme? —preguntó ansiosa.
Pero Lin Zibo no tenía idea de cómo hacerlo. Sin opción, la jaló hacia la puerta.
—¡Te llevaré con mi abuelo!
—¡Sí, claro! ¡Tu abuelo es experto en venenos! —dijo Qin Qianqian con esperanza, y le indicó a Lu Yuan que los acompañara.
Media hora después, los labios de ambas habían recuperado su color normal y les habían quitado el labial.
Qin Qianqian miró al viejo canoso sentado a un lado y le dijo agradecida:
—Gracias.
El anciano movió la mano y respondió:
—Ya se les eliminó el veneno, pero causó un ligero daño en sus cuerpos. Tal vez no puedan usar sus habilidades con normalidad por un tiempo.
—¿Las secuelas son tan graves? —preguntó Qin Qianqian, frunciendo el ceño.
—Sí. Estamos hablando de Qiansi. Ya sabes lo venenoso que es ese tipo de toxina. ¿Cómo fue que terminaron usando un labial envenenado? —preguntó el viejo, con expresión severa.
Qin Qianqian miró a Lin Zibo y dudó unos segundos antes de decir:
—Fue… Zibo quien me dio ese labial.
El anciano se quedó rígido un momento y luego miró sorprendido a Lin Zibo.
—Entonces debe ser un malentendido. No hay forma de que Zibo consiguiera ese veneno.
Qin Qianqian asintió.
—Conozco a Zibo, sé que no fue su intención. Pero no entiendo cómo pasó esto. He tenido ese labial en mi habitación desde que me lo dio, y nadie puede entrar ahí sin mi permiso.
—El labial… —murmuró Lu Yuan, lanzándole una mirada a Lin Zibo antes de agachar la cabeza, como si estuviera a punto de revelar algo importante. El abuelo de Zibo y Qin Qianqian la miraron de inmediato.
—¿Qué pasa, Yuan? ¿Sabes algo sobre el labial? —preguntó Qin Qianqian con mirada intensa.
Lu Yuan volvió a mirar a Lin Zibo, y luego bajó la mirada hacia el anciano de cabellos blancos con un lunar entre las cejas. Con voz queda, dijo:
—Ese día, Zibo me dijo que estabas enojada con él, que quería comprarte un regalo de disculpa. Justo me lo topé en un centro comercial. Cuando me contó el motivo por el que estaba ahí, me ofrecí a ayudarlo. En ese momento, Zibo iba con una chica. Yo la conozco. Es de la capital del otro mundo. Me dio curiosidad saber cómo la conocía, pero ella se fue en cuanto me acerqué. Escogí una caja de labiales para ti, pero después esa chica chocó conmigo y los labiales se rompieron. Ella traía otra caja y me la dio como compensación. E-Ese fue el labial que le di a Zibo. En ese momento no pensé mucho en ello. Jamás imaginé que…
—¿Una chica? ¿Qué chica? —preguntó Qin Qianqian, con los ojos encendidos de furia.
Lu Yuan mordió su labio inferior y estaba por responder cuando el abuelo de Lin Zibo la interrumpió:
—¿Estás diciendo que esa chica te dio el labial como compensación y que luego tú se lo diste a Zibo para que se lo diera a Qian?
Con una expresión algo asustada, Lu Yuan dirigió su mirada al anciano y asintió:
—Sí.