A partir de ahora, pedir matrimonio es la única forma de sobrevivir - Capítulo 10

  1. Home
  2. All novels
  3. A partir de ahora, pedir matrimonio es la única forma de sobrevivir
  4. Capítulo 10
Prev
Next
Novel Info

—¡Haah…! D-duele… duele muchísimo…

No se sentía simplemente como si lo pincharan con agujas; era como si le estuvieran dando una brutal paliza por todo el cuerpo.

Shin-Yeon se aferró a Kyo-Shin, temblando mientras el dolor se apoderaba de todo su cuerpo en un instante.

Como omega recesivo, era especialmente vulnerable a las feromonas de los alfas y prácticamente no tenía resistencia a ellas. Por eso sus amigos siempre habían tenido cuidado cuando estaban cerca de él.

Pero por culpa de Kyo-Shin se habían alterado… y habían cometido un error.

—¡Shin-Yeon!

—Duele… ¡de verdad duele muchísimo…! Ngh, ¡ahh…!

Al recibir de lleno las agresivas feromonas de los alfas, el dolor se sentía como una tortura. Todo su cuerpo se retorcía y sufría espasmos contra su voluntad.

Abrumado, al borde de entrar en un shock de feromonas, Shin-Yeon rompió a llorar y se refugió entre los brazos de Kyo-Shin.

Instintivamente se aferró al alfa superdominante capaz de protegerlo y estabilizarlo, sollozando por el dolor.

—D-duele… haah… duele muchísimo… ngh…!

—Shh… Está bien.

Kyo-Shin lo tranquilizó mientras Shin-Yeon se retorcía y se encogía entre sus brazos, llorando. Luego comenzó a liberar gradualmente sus propias feromonas, suaves y controladas.

Seol Yi-Jun y Ji Won-Min, ambos desconcertados, ni siquiera se atrevían a tocar a Shin-Yeon. Siempre habían tenido cuidado, pero jamás imaginaron que pudiera terminar sufriendo de aquella manera.

En ese momento, Kyo-Shin recogió a Shin-Yeon y lo levantó entre sus brazos.

—Yo me llevaré al bebé. No se metan.

Su voz se volvió fría al dirigirse a ellos. Luego cargó a Shin-Yeon hasta su sedán.

Abrió inmediatamente la puerta del copiloto y lo sentó con cuidado.

Entonces, al ver que Shin-Yeon se había mordido los labios hasta dejarlos en carne viva y sangrando por intentar soportar el dolor, Kyo-Shin los lamió…

y lo besó.

Con una mano le levantó el pequeño mentón, inclinó la cabeza e introdujo profundamente la lengua en su boca, recorriendo con suavidad el interior mientras lo inundaba con feromonas de alfa destinadas a calmar a un omega.

Jadeando, Shin-Yeon tragó con dificultad aquel intenso aroma. Sus ojos se enrojecieron.

—Hah… haah… ngh…

Con la mirada completamente desenfocada, Shin-Yeon sujetó la mano de Kyo-Shin con ambas y aceptó la lengua que se adentraba todavía más en su boca.

—Abre un poco más. Así.

A medida que las feromonas del alfa superdominante se extendían por su cuerpo, el dolor comenzó a disminuir lentamente.

Reaccionando por puro instinto, Shin-Yeon agarró a Kyo-Shin del cuello de la ropa y lo atrajo hacia sí.

Impulsado únicamente por el instinto de omega que ansiaba a un alfa, perdió por completo la razón.

Todo su cuerpo adquirió un suave tono rojizo, como si floreciera. La lengua que se movía dentro de su boca le sabía tan dulce como la miel.

Slurp…

Aferrándose a él, Shin-Yeon succionó torpemente su lengua como si fuera un caramelo mientras rodeaba el cuello de Kyo-Shin con ambos brazos.

Kyo-Shin entró por completo en el auto y sostuvo la parte posterior de su cabeza para mantenerlo en su sitio mientras le permitía seguir succionando su lengua.

Con Shin-Yeon, prácticamente privado de razón, entre sus brazos, reclinó el asiento.

—Haah…

—Solo un poco más…

Intentó recostar cuidadosamente a Shin-Yeon, pero este se aferró a sus hombros y se negó a soltarlo.

Sus suaves labios rojos y su lengua recorrieron la mandíbula de Kyo-Shin. Luego mordió ligeramente su labio inferior, buscando con avidez más feromonas.

—Si absorbes más aquí, va a comenzar tu celo. O… ¿ya empezó?

Kyo-Shin lo separó suavemente y lo recostó, contemplándolo desde arriba mientras hablaba.

Su suave cabello cayó hacia atrás, dejando al descubierto un rostro enrojecido como una camelia en plena floración.

Piel pálida, pestañas largas, ojos castaños desenfocados y las comisuras ligeramente elevadas: parecía un pequeño gatito.

La nariz recta, los labios encendidos como si estuvieran pintados y la delicada línea de la mandíbula; cada uno de sus rasgos estaba finamente delineado.

—Solo… un poco más… ngh… Quiero más…

Al borde de entrar en celo, Shin-Yeon se aferró a él, suplicando más besos.

—¿Qué se supone que haga si al bebé le gusta tanto besarme?

Kyo-Shin murmuró, persuadiéndolo con suavidad.

—¿Debería llevarte al hospital? ¿O a casa?

Incluso ante la pregunta, Shin-Yeon apenas se retorció, incapaz de recuperar la lucidez.

—¿O debería llevarte otra vez a mi casa?

—…Sí…

Al escuchar aquella respuesta del joven omega aturdido, Kyo-Shin deslizó un dedo entre sus labios entreabiertos.

—Hah…

Shin-Yeon abrió la boca y lo recibió, lamiándolo y succionándolo profundamente con la lengua mientras se le escapaba un suave sonido.

—Intenta tragar un poco más.

Kyo-Shin introdujo más el dedo y los sonidos húmedos se volvieron obscenos mientras Shin-Yeon lo succionaba.

—Mmm… haah…

Sujetando su mano con ambas, respirando agitadamente, Shin-Yeon dejó que los ojos se le cerraran poco a poco.

Kyo-Shin retiró el dedo de su boca, cubierto de saliva impregnada del intenso aroma a fresias.

—…

Observando con ojos encendidos el hilo de saliva que se extendía desde sus dedos, bajó la mirada hacia Shin-Yeon, que respiraba superficialmente.

—¿Estabas tan celoso?

Que sus caminos se cruzaran aquella noche había sido algo orquestado por Kyo-Shin. Haber copiado el teléfono de Shin-Yeon lo había hecho fácil.

Sentía curiosidad por saber cómo reaccionaría Shin-Yeon cuando se encontraran de aquella manera.

Pero no había esperado que sintiera celos.

Había esperado que huyera, por supuesto, pero no que se encogiera de aquella manera, como si hubiera chocado contra un muro y aceptado la derrota.

Y, sin embargo, ahora, al verlo aferrarse a él con tanta desesperación, deseándolo sin ninguna reserva…

resultaba profundamente satisfactorio.

¿Qué voy a hacer contigo, bebé, intentando tentarme de esta manera?

—Dije que sería amable contigo. ¿Por qué estás tan desesperado por que te devore, hm?

Con una tenue sonrisa, Kyo-Shin volvió a apoderarse de sus labios ligeramente entreabiertos.

Shin-Yeon sentía que todo su cuerpo ardía.

No era solo calor. Sentía como si todo su cuerpo se derritiera dulcemente, desde la piel hasta lo más profundo del vientre, palpitando.

En algún momento, sus muslos y la parte interna de sus caderas se habían vuelto resbaladizos, empapados de una sustancia pegajosa. La sensación de la piel deslizándose contra la piel era placentera… e indecente.

—Mmh…

El dolor sordo en su interior, el placer provocador y una inquieta sed de algo más disolvieron su razón y se apoderaron de su cuerpo.

Ah… es mi celo.

—Shh… bebé, te sentirás mejor si te ponen una inyección.

Era como si estuviera enterrado en un cálido bosque de acacias. Envuelto en aquel aroma suave y dulce, Shin-Yeon se abandonó a la comodidad.

Entonces, poco a poco, se hizo consciente de que alguien lo sostenía y le daba suaves palmaditas en la cadera.

Sus ojos se abrieron lentamente.

Bajo la tenue iluminación vio un dormitorio conocido…

y el ancho pecho de Seo Kyo-Shin.

—Esto va a picar.

Tac.

—Estás en celo, así que te puse un supresor. Puede doler un poco. Aguanta.

Atrapado entre los brazos de Kyo-Shin, a Shin-Yeon le agradaba la sensación de aquella gran mano frotándole suavemente la cadera.

—Más… adentro…

Como si lo hubiera escuchado, unas yemas separaron ligeramente sus caderas y rozaron la hendidura empapada.

—¡Ah…! Mmh… ngh…

Sus pequeñas y redondeadas caderas se movieron instintivamente, frotándose contra él. Kyo-Shin bajó la cabeza y le mordió la oreja.

—¡Ah!

Mordió con suficiente fuerza para hacer que un agudo estremecimiento lo recorriera y luego introdujo la lengua, lamiendo con húmedos y obscenos sonidos.

—¡Ah…! Hah…!

Abrumado, Shin-Yeon se mordió las uñas mientras temblaba. Luego giró la cabeza, con los ojos húmedos por las lágrimas.

La persistente sensación húmeda en su oído parecía reverberar como un fantasma y, en respuesta, mordió la clavícula y el pecho de Kyo-Shin.

Al sentirlo morder aquí y allá, Kyo-Shin lo acercó todavía más mientras su mano descendía.

Sujetó sus pequeñas caderas y las separó. Un líquido resbaladizo goteó desde la estrecha y delicada abertura.

—Bien… ngh, se siente bien…

Al escuchar los suaves y necesitados sonidos de Shin-Yeon, que ronroneaba como un gato en celo entre sus brazos, Kyo-Shin llevó la mano más abajo.

Presionando los pliegues, separándolos y después frotando el perineo, preguntó:

—Shin-Yeon, ¿alguna vez te has tocado así?

—Sí…

—¿Qué usabas en este pequeño agujero, hm?

Completamente perdido en el celo, Shin-Yeon le mostró un dedo mientras enterraba el rostro contra su pecho.

—Ya veo. ¿Con esos deditos? ¿Cómo te las arreglabas? Debía ser frustrante… completamente insatisfactorio.

Kyo-Shin abrió la boca y mordió ligeramente el pálido dedo que le ofrecía, recorriéndolo con la lengua.

—¡Hah…! ¡Ah…!

Un dedo grueso presionó con firmeza la zona húmeda y sensible, frotando de arriba abajo.

Una intensa sensación lo atravesó. La mirada de Shin-Yeon se desenfocó mientras sus caderas y muslos temblaban.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first