¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 59

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡Esto no es un Omegaverso!
  4. Capítulo 59 - Convulsión (2)
Prev
Next
Novel Info

—Ya llegué.

—Mm…

Regresó después de terminar sus clases.

El día no había sido distinto a los demás, salvo porque ahora el sol se ocultaba antes y el exterior se veía un poco más oscuro.

Pero la respuesta que recibió fue extrañamente débil.

Jiha, que estaba quitándose los zapatos, levantó la cabeza al escuchar aquella voz y buscó a su dueño.

Ian lo saludó un momento después, arrastrando los pies con movimientos pesados.

—¿Estás enfermo?

—¿Eh? ¿No?

—Entonces, ¿por qué hablas como si estuvieras agotado?

—Solo… tal vez estoy un poco cansado.

—Mira cómo hablas, como si fuera problema de otra persona…

Ian se encogió de hombros, como si no fuera nada, y entró en la habitación.

Jiha, que había permanecido un momento de pie en la entrada, lo siguió.

—Hoy llegaste tarde.

—Ya llegó esa época en la que todo se acumula.

—¿Se acumula? Ah, ¿los exámenes?

—Sí. Y después vienen los trabajos en grupo…

—La vida universitaria parece aburridísima~ Desde que empezó el semestre ya ni siquiera puedo invitarte a salir.

—Cualquiera que te oyera pensaría que te estoy abandonando. ¿Acaso no salimos a comer ayer?

—Pero yo me aburro todos los días.

Refunfuñando, Ian se dejó caer sobre la cama y enseguida se tumbó, acurrucándose.

Por donde lo mirara, no se estaba comportando como siempre.

No hablaba tanto.

No tenía la energía habitual.

—¿De verdad estás bien?

—No hay nada que esté bien o mal. Solo… hoy estoy un poco cansado.

—¿Tuviste mucho trabajo?

—Mm…

Se quedó mirando al vacío durante unos segundos, como si estuviera pensando en algo, y luego negó con la cabeza.

—No. Lo de siempre. La semana que viene será la complicada.

—Hm…

—De verdad estoy bien. No seas tan sobreprotector, papá. Seguro que solo es por el cambio de estación.

—No me llames papá…

Como seguía insistiendo en que estaba bien, Jiha no pudo seguir insistiendo.

Pero Ian claramente no tenía buen aspecto.

Sacó una camiseta de manga larga del armario y se la ofreció, pero Ian la rechazó.

—Mm… gracias, pero tengo demasiado calor.

—¿Calor? ¿No tendrás fiebre?

—No lo creo.

—Déjame ver.

—Ay, por favor, papá~ Ya te dije que no hace falta que me sobreprotejas.

—Eres tú quien me hace preocuparme.

—Y ahora respondes como un verdadero padre.

Aun refunfuñando, Ian se incorporó.

Jiha apoyó la mano sobre su frente y su mejilla.

Estaba caliente.

Su piel irradiaba calor.

No parecía una fiebre alta, pero…

—También tienes la cara un poco roja… ¿Será un resfriado? ¿Quieres que te compre medicina?

—Ya te dije que estoy bien, tonto.

—Si estás enfermo, yo también me voy a contagiar.

—¿Por qué estás tan seguro? ¿Piensas besarme o algo así?

—Ni siquiera voy a responder eso.

Viéndolo contestar con tanta naturalidad, quizá realmente no era nada.

Aun así, el rubor extraño de sus mejillas seguía preocupándolo.

Al final, antes de dormir, Jiha sacó el botiquín, dejó unas pastillas para el resfriado y una botella de agua junto a la cama, y solo entonces se acostó.

Ian se echó a reír al verlo, como si le pareciera divertido.

Pero incluso el hecho de que aquella risa no durara mucho tiempo preocupó a Jiha.

Ian siempre había tenido la misma energía.

Por eso, hasta el menor cambio resultaba demasiado evidente.

Sin embargo, cuando llegó la mañana y abrió los ojos, Jiha comprendió de inmediato que el estado de Ian no era nada bueno.

Y esto tampoco parecía algo insignificante, como él había dicho.

—¿Ya te despertaste?

—Sí.

Ian estaba acurrucado en un rincón de la cama, envuelto por completo en la manta.

Incluso cuando Jiha intentó apartarla, Ian la sujetó con fuerza.

—¿Qué estás haciendo…?

—Solo quiero quedarme así.

—¿Qué se supone que significa eso…? ¿De verdad estás bien?

—Sí… Solo ve a prepararte primero. Vas a llegar tarde.

—…Está bien. Si te sientes mal, no te lo guardes. Podemos ir al hospital.

—¿Eres idiota?

Solo entonces Ian apartó un poco la manta y asomó la cabeza.

Tenía el cabello completamente desordenado y apenas se le veían los ojos.

Su mirada estaba llena de irritación.

—¿Y cómo se supone que vamos a ir al hospital? ¿Qué vas a decir cuando revisen mi identidad?

—Ah.

—Date prisa y vete. No armes un escándalo.

Y volvió a esconderse bajo la manta.

Jiha alcanzó a ver sus ojos enrojecidos.

Su voz también sonaba apagada.

Aun así, si seguía retrasándose, realmente llegaría tarde.

Reprimió la preocupación y se dirigió al baño.

Lavarse, vestirse y secarse el cabello no le tomó mucho tiempo.

Era una rutina que repetía todos los días.

Cuando salió del baño, Ian entró inmediatamente, como si se estuvieran relevando.

Era algo completamente natural.

Ian, que había permanecido sentado en el borde de la cama, se levantó y entró al baño apenas Jiha salió.

Ni siquiera tuvo oportunidad de preguntarle cómo se sentía.

Quizá ahora se encontraba mejor.

Jiha decidió no darle más vueltas mientras se secaba el cabello.

Por las mañanas todo era demasiado apresurado como para preocuparse demasiado por otra persona.

Ian no salió del baño hasta que Jiha estuvo prácticamente listo, vestido y con la mochila preparada.

—Ian.

Ian normalmente tardaba un poco más en asearse, pero nunca tanto.

Además, aquella rutina era la misma todos los días, y el propio cuerpo de Jiha ya sabía cuándo Ian debería estar saliendo y hablando mientras se preparaban.

—Oye. ¿Por qué tardas tanto?

La ducha seguía funcionando.

Pero, extrañamente, no se oían movimientos.

Solo el sonido constante del agua.

¿Qué estaba haciendo?

Finalmente, Jiha dudó unos segundos antes de llamar a la puerta.

—Ian, ¿estás bien?

No hubo respuesta.

Pensando que quizá no lo había oído, llamó con más fuerza y elevó la voz.

Aun así, nadie respondió.

—Voy a entrar, ¿de acuerdo?

Silencio.

Jiha dudó por un instante y giró el pomo.

Por suerte, no estaba cerrado.

—¡Oye…! ¡¡Ian!!

Ian estaba desplomado en el suelo del baño.

El agua de la ducha seguía cayendo sobre él.

—¡¿Qué demonios?! ¡¿Estás bien?!

Jiha se precipitó hacia él.

Cerró la llave del agua y comprobó su estado.

Sus pantalones y calcetines se empaparon al arrodillarse, pero no tuvo tiempo de preocuparse por eso.

Lo levantó entre sus brazos.

Al menos parecía consciente.

—¿Estás bien? ¿Puedes oírme?

—Ugh… huff…

—Respira. Respira. Maldición, ¿qué hago? Salgamos primero. ¿Puedes ponerte de pie?

El cuerpo de Ian ardía.

Incluso teniendo en cuenta el agua caliente de la ducha, estaba demasiado caliente.

Respiraba con dificultad.

Cada bocanada de aire parecía dolorosa.

Jiha lo sostuvo y salió tambaleándose del baño.

Sin preocuparse por el agua que empapaba a ambos, lo acostó sobre la cama.

Ian se retorcía, jadeando, incapaz de quedarse quieto.

—Ah… uh… ugh…

—Ian. Solo respira. Maldición… ¿qué hago…?

—Hh… ngh… Yo… estoy bien…

—¡¿Cómo que estás bien?! ¡Así te vas a resfriar! Espera…

Incluso en aquel estado, Ian intentaba apartarlo.

Pero le faltaban las fuerzas.

Jiha tomó una toalla del baño y comenzó a secarlo apresuradamente.

Justo cuando iba a cubrirlo con la manta, Ian agarró su camisa y tiró de él.

Si Jiha no se hubiera apoyado a tiempo, habría caído directamente encima.

—¡¿Qué…?!

Sus rostros quedaron tan cerca que casi se rozaban las narices.

Y entonces Jiha vio sus ojos.

Nublados.

Sin enfoque.

Como si hubiera perdido la razón.

Pupilas verticales.

Ya las había visto antes.

—Esto… es eso, ¿verdad?

—Hh… ngh…

Ian se inclinó hacia él como si fuera a besarlo.

Incluso sacó ligeramente la lengua.

Pero entonces, como si recuperara la conciencia, apartó a Jiha y se desplomó.

Con manos temblorosas, se cubrió con la manta.

Su voz sonaba débil y quebrada.

Las orejas le ardían de vergüenza.

Parecía avergonzado.

—¡Si… si ya lo descubriste… entonces vete!

—¡¿Cómo voy a irme cuando estás así?! ¡Ni siquiera puedes respirar bien!

—No te preocupes por mí. Solo… tengo que soportarlo.

La voz de Ian se quebró, casi al borde del llanto.

Jiha se quedó sin palabras.

Si el celo de un Omega había comenzado, prácticamente no había nada que alguien como él, que ni siquiera era un Alfa, pudiera hacer.

¿Qué podía ofrecerle?

¿Aliviarlo físicamente, como Ian había pedido otras veces?

Pero Ian claramente no quería eso.

—De camino… llama al hyung Minhyuk…

—Sí.

—Solo… dile que hoy no puedo ir.

—Está bien…

Ian levantó la cabeza apenas un poco desde debajo de la manta.

Tenía los ojos rojos y húmedos.

Resultaba doloroso verlo.

—Vas a llegar tarde. Solo vete.

—Pero…

—Ahora mismo me da muchísima vergüenza.

«No quiero ser una carga para ti.»

Después de decir eso, volvió a esconderse bajo la manta y se negó a salir.

Desde dentro llegaban pequeños gemidos ahogados.

Pero Jiha no podía obligarlo a aceptar ayuda.

Finalmente, se dio la vuelta.

—Volveré temprano. Llámame si pasa algo.

Recibió una pequeña respuesta.

¿Estará bien?

Jiha ya había visto el celo de Ian antes.

Era problemático, pero no peligroso.

Aun así, recordaba que después Ian había permanecido aturdido durante un tiempo.

Y eso seguía preocupándolo.

Pero normalmente desaparecía en un día.

Solo tenía que aguantar.

Sin medicación, eso era todo lo que podía hacer.

Jiha miró la hora.

Había perdido demasiado tiempo.

A ese paso, definitivamente llegaría tarde.

Se quitó la ropa mojada, se cambió rápidamente y salió del apartamento.

Volvió la vista una última vez.

Pero Ian no salió de debajo de la manta.

Solo cuando logró subir al metro pudo llamar a Minhyuk.

Aún respirando con dificultad por la carrera, le explicó la situación de Ian.

Minhyuk dijo que no pasaba nada, aunque se mostró preocupado.

—¿De verdad está enfermo? ¿Está bien dejarlo solo?

—Insistió mucho en que estaba bien, así que me fui… Hoy volveré temprano para verlo.

—Eso preocupa… Nunca antes había dicho que estaba enfermo.

—No creo que sea algo grave. Pero necesita descansar.

—Entonces me quedo más tranquilo. Llámame si necesitas ayuda.

—Sí. Eh… escuché que estarán ocupados…

—Ah, eso es para la próxima semana, así que no pasa nada. Dile a Ian que tampoco se preocupe.

—Sí. Perdón por todo esto…

—No tienes que disculparte.

Cuando terminó la llamada, Jiha soltó el largo suspiro que había estado conteniendo.

Resultaba desesperante no poder explicar siquiera qué le ocurría a Ian.

Por suerte, Minhyuk no preguntó demasiado.

Solo le dijo que lo dejara descansar.

Probablemente era porque Ian siempre había sido responsable y confiable.

Jiha revisó nerviosamente su horario.

Precisamente hoy tenía clases hasta última hora de la tarde.

Hacía tanto tiempo que no veía a Ian entrar en celo que se había olvidado por completo de aquella bomba de tiempo que llevaba dentro.

Si lo hubiera sabido, podría haberse preparado.

¿Siempre era así?

¿Repentino?

¿Sin ninguna señal?

Pero también sabía que preocuparse ahora no cambiaría nada.

Por primera vez en mucho tiempo, Jiha se sintió completamente impotente.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first