¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 50
Había comenzado el semestre.
No le había parecido que las vacaciones hubieran sido especialmente cortas, pero ahora que miraba atrás, sentía que habían pasado increíblemente rápido. Incluso durante el descanso seguía preparando su mochila cada mañana para ir a la academia, así que su rutina matutina no había cambiado demasiado por el simple hecho de que las clases se reanudaran. Aun así, cuando salió para tomar el metro, la atmósfera se sentía distinta a la de hacía apenas unos días. La brisa más fresca parecía reforzar aún más aquella sensación de cambio.
Un cielo despejado y gente rebosante de energía.
Era el tipo de ambiente que los dramas adornaban con palabras como juventud: animado, pintoresco, desbordándose desde cada esquina. Pero Jiha soltó un suspiro, con el ceño fruncido por la preocupación, apoyando la frente contra la puerta del metro.
Este semestre iba a ser agotador.
Tenía que cursar una de las materias obligatorias más temidas de la carrera y, para colmo, una vez más le había tocado un profesor obsesionado con los trabajos en grupo.
El problema de Ian también seguía sin resolverse.
Había querido encontrarle un buen chico durante las vacaciones. Pero, pensándolo bien, se habían pasado todo el tiempo divirtiéndose y saliendo juntos en lugar de buscar seriamente. Bueno, al menos se lo habían pasado bien. Eso ya era algo.
Aun así…
¿Estaba bien seguir así?
¿No se estaba volviendo demasiado despreocupado, limitándose a posponer las cosas?
Era un asunto serio para Ian, cuyo futuro dependía de ello. Aunque Jiha no fuera quien estuviera en juego directamente…
Tercer año, segundo semestre.
Un semestre repleto de asignaturas famosas por sus calificaciones estrictas. Si no se mantenía concentrado, sería difícil conservar su promedio. No aspiraba a convertirse en el estudiante número uno del departamento, como los protagonistas de las novelas BL, pero las becas sí le importaban. Aunque no fueran completas, incluso las parciales suponían una gran ayuda.
Cuando las puertas del metro se abrieron, Jiha se dejó arrastrar por la multitud que salía en dirección al campus.
Aquellos pensamientos pesimistas habían aparecido por costumbre, pero, sinceramente, hoy no estaba de mal humor.
Solo era el primer día.
No iba a ocurrir nada especial. La mayoría de las clases serían simplemente presentaciones del curso y probablemente terminarían temprano. Sería un día para tomárselo con calma.
Después pasaría por la floristería a recoger a Ian…
¿Y la cena?
¿Debería sugerir pedir comida a domicilio?
No le apetecía nada en particular; simplemente tenía ganas de comer algo rico. Podía dejar que Ian eligiera el menú. Cada vez que Jiha le preguntaba «¿Qué quieres comer?», Ian era capaz de enumerar inmediatamente varias opciones e incluso explicar detalladamente por qué quería cada una de ellas.
Gracias a él, elegir la comida nunca resultaba complicado.
【Ya llegué~ ( • ̀ω•́ )✧】
Le llegó un mensaje de Ian.
Nunca olvidaba enviar uno cada vez que llegaba a la tienda. Era una promesa que habían hecho para que Jiha no se preocupara por si se perdía, e Ian la había cumplido fielmente hasta ahora. Aunque tuviera muy mal sentido de la orientación, tampoco era como si pudiera olvidar de repente un camino que recorría todos los días.
【Bien】
Jiha respondió con un mensaje corto.
La notificación desapareció de inmediato. Era evidente que Ian se quejaría de lo fría que sonaba aquella respuesta, así que rápidamente escribió otro mensaje.
【¿Pedimos la cena?】
【Creo que hoy saldré temprano】
La respuesta tardó un poco más, pero aun así llegó enseguida.
【¡¡Sí━━━━(゚∀゚)━━━━!!】
¿De dónde sacaba todos esos emoticonos?
Después de decirle que eligiera el menú por su cuenta, Jiha entró al aula.
Solo habían pasado unos dos meses desde la última vez que asistió a clases, pero el campus siempre le resultaba extrañamente desconocido el primer día del semestre.
Evitando los pequeños grupos de estudiantes dispersos por el aula, se dirigió a las primeras filas. Los asientos más cercanos al profesor siempre eran los últimos en ocuparse.
Dejó la mochila, respiró hondo y volvió a mirar el teléfono.
Ian ya había enviado varias sugerencias para la cena, junto con un mensaje:
【¡Pensaré en más opciones antes de que termines las clases!】
¿No eran suficientes dos opciones?
Gracias a Ian, Jiha había descubierto por primera vez cuántos tipos de comida podían pedirse a domicilio cerca de su casa.
Todavía faltaba tiempo para que comenzara la clase.
Reclinándose profundamente en la silla, Jiha leyó cuidadosamente los largos mensajes de Ian. Ya había escrito, línea tras línea, todas las razones por las que quería cada plato.
Para la hora de la cena probablemente habría aún más opciones esperando.
Podía decidir con calma.
Veamos…
Hoy no le apetecía comida china.
—¡Lee Jiha!
Una voz familiar, aunque nada bienvenida, lo llamó.
Antes de que pudiera siquiera girarse, alguien se acercó, le dio una palmada en el hombro y dejó una mochila en el asiento de al lado.
—Bien~ Menos mal. Estaba preocupado porque ninguno de los chicos que conozco iba a tomar esta materia, pero tú sí estás aquí.
—¿T-tú estás en esta clase?
—Sí~ Era el único horario que me servía.
Yoo Taesung.
Genial. Justo lo que faltaba.
Ni siquiera era una materia obligatoria y, además, al tratarse de una clase matutina con trabajo grupal, la mayoría de los estudiantes la evitaban. Precisamente por eso Jiha la había elegido.
El trabajo solo requería parejas, por lo que sería menos agotador que el del semestre anterior. Además, concentrar las clases por la mañana también le resultaba más eficiente.
Y, sobre todo, como la asignatura atraía estudiantes de distintas carreras, había muchas personas que asistían solas, algo que para Jiha suponía una enorme ventaja.
Pero, más que nada, había esperado poder evitar a este sujeto.
No imaginó que esa esperanza se haría pedazos tan rápido.
—¿Tu… tu horario?
—Estoy haciendo unas prácticas este semestre. Al organizar las clases alrededor de eso, esta era la única que me quedaba.
—Ah…
Jiha apartó discretamente la mano de Yoo Taesung de su hombro y lo observó.
Pensándolo bien, iba vestido de manera semiformaI. El cabello rojo intenso que había lucido durante las vacaciones ahora era de un tono castaño oscuro. Se veía mucho más arreglado, aunque los piercings seguían en sus orejas y su aire llamativo continuaba siendo imposible de ocultar.
—No sabía que estabas preparándote para unas prácticas.
—¿No te lo había dicho? Un conocido mayor me recomendó y aproveché la oportunidad. Ya es hora de empezar a prepararse para estas cosas, ¿no?
—C-cierto.
Mientras respondía a medias, Jiha observó el aula.
No reconocía a nadie más.
Teniendo en cuenta lo reducido de su círculo social, eso no era extraño, pero incluso Yoo Taesung decía no conocer a nadie, así que parecía que realmente pocos compañeros habían elegido esta asignatura.
Eso significaba que tendría que pasar todo el semestre con él.
Y en cuanto al trabajo en grupo…
Ojalá no terminaran juntos.
¿Debería cambiar de clase?
Todavía estaba abierto el periodo de modificaciones, así que aún podía escapar. Pero había elegido esta asignatura porque ninguna otra encajaba bien en su horario, y cambiarla complicaría todo.
Además, Yoo Taesung ya lo había saludado. Desaparecer de repente sería incómodo.
—Oye, Lee Jiha. Qué buena suerte encontrarte. Tengo que pedirte un favor.
—¿Qué cosa?
Era mejor no escuchar.
Por desgracia, Jiha era terrible rechazando peticiones, sobre todo las difíciles. A veces resultaba más seguro no oírlas siquiera.
Y si quien pedía el favor era Yoo Taesung, seguro que se trataba de algo problemático.
Pero Yoo Taesung ya le había vuelto a sujetar el hombro, bajando la voz y creando una atmósfera seria.
Además, el profesor aún no había llegado y no había nadie en el aula que pudiera salvarlo.
No había escapatoria.
—Por las prácticas apenas voy a poder asistir a clase. Ya hablé con el profesor.
—Ah…
Aquello sonaba bien…
Y al mismo tiempo, profundamente inquietante.
—Por mucho que me esfuerce, los exámenes van a ser imposibles. Ni siquiera voy a tener tiempo para estudiar.
—Ajá…
—Así que insistí muchísimo y al final conseguí que el profesor me permitiera reemplazar los exámenes por trabajos.
Bueno, al menos no iba a pedirle apuntes.
—Esta clase tiene trabajo en grupo, ¿verdad? Hazlo conmigo.
—Eh, pero… ¿el profesor no forma los grupos al azar? Puede que ni siquiera nos toque juntos…
—Vamos, podemos pedir una excepción.
Por un instante, Jiha sintió que le daba vueltas la cabeza.
Ya que Yoo Taesung había conseguido arreglar el tema de la asistencia, probablemente también podría hablar con el profesor sobre los grupos.
Después de todo, nunca se sabía qué clase de «bomba» podía tocarle entre los compañeros de esa asignatura. Antes que adaptarse a un desconocido, quizá era mejor trabajar con alguien conocido.
El único problema era que ese conocido era Yoo Taesung.
Y si ni siquiera podía asistir a clase, aquello equivalía prácticamente a anunciar que pensaba aprovecharse del trabajo ajeno.
—Y-yo no podré ayudar tanto como la vez pasada. Este semestre también va a ser muy difícil para mí…
—¿La vez pasada? Vamos, yo hice la presentación, Hyunsu escribió el informe. Tú solo tuviste más trabajo al principio. Lo repartimos todo por igual~ No seas así.
—B-bueno, es cierto, pero… aun así se sintió como mucho trabajo cuando lo estaba haciendo…
Aquello era lo máximo que Jiha podía hacer para expresar su protesta.
El semestre anterior, cuando tuvo que recopilar información junto a Ian, se había quedado grabado en su cabeza como una auténtica pesadilla. Pero para alguien que no lo vivió, seguramente parecía una tontería.
Al final, la única persona que recibió elogios durante la presentación fue Yoo Taesung.
Quizá…
Quizá de verdad solo se estaba quejando.
—Sabes que sacamos buenas notas gracias a ti. Solo ayúdame una vez más. Lo único complicado será asistir a las clases, pero podemos reunirnos aparte para hacer los trabajos.
Yoo Taesung sonrió descaradamente mientras lo zarandeaba por los hombros.
—¿Me ayudarás, verdad? ¿Por favor?
Ante una petición tan insistente, Jiha no tuvo más opción que asentir.
No tenía una razón válida para negarse.
Solo podía esperar que esta vez Yoo Taesung realmente hablara en serio cuando decía que se esforzaría.
Bueno, quizá también lo había dicho en serio el semestre anterior.
Simplemente, el «máximo esfuerzo» de Yoo Taesung y el de Jiha pertenecían a mundos completamente distintos.
Solo cuando terminaron de hablar entró finalmente el anciano profesor.
Tras las habituales explicaciones, que ya estaban escritas en el programa de la asignatura, comenzó a explicar el trabajo grupal.
—Veamos… cada equipo será de dos personas… Parece que tenemos un número par de estudiantes, así que eso facilita las cosas. Como todos pertenecen a carreras diferentes… simplemente formaré los grupos al azar y se los pasaré al asistente.
No hubo ningún criterio como los que Jiha esperaba, como separar a los alumnos de la misma carrera.
Realmente serían grupos completamente aleatorios.
Y nadie pareció oponerse.
Lo que significaba que las cosas terminarían exactamente como Yoo Taesung había dicho.
—Vaya, tú y yo… Es el destino, en serio. ¿Cómo terminamos juntos siempre?
Cuando Yoo Taesung le dio un codazo y sonrió despreocupadamente, Jiha solo pudo devolverle una sonrisa incómoda.
Sí.
Destino.
De verdad parecía destino.
¿Cómo era posible que terminaran juntos cada semestre?
A pesar de que, en el fondo, él siempre deseaba poder mantenerse alejado.
Jiha lanzó una breve mirada a Yoo Taesung, que se encontraba sentado a su lado con una expresión relajada, como si se hubiera quitado un gran peso de encima.
Después volvió a bajar la vista.
En la pantalla de su teléfono seguían apareciendo mensajes uno tras otro, acompañados de adorables emoticonos.
Cosas por hacer.
Asuntos que debía resolver.
Sentía que la cabeza comenzaba a llenársele de demasiadas preocupaciones.