¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 44
Aunque el bar estaba en un sótano, el salón era muy amplio, y los baños se encontraban en un rincón apartado, por lo que había que caminar bastante para llegar. Cuando Jiha finalmente avanzó hasta allí arrastrando los pies, descubrió que el lugar era espacioso y bastante limpio, aunque extrañamente concurrido.
Sin darle demasiada importancia, terminó lo que tenía que hacer y se lavó las manos, solo para darse cuenta de que varias personas permanecían dentro del baño, charlando tranquilamente. Entre ellas incluso había parejas prácticamente pegadas una a la otra, mostrando un afecto excesivo, como si estuvieran a punto de fundirse en una sola persona.
¿Por qué demonios hacían eso en un baño…?
Sacudiéndose el agua de las manos, lanzó una mirada de reojo a aquellas personas que claramente no estaban allí para usar el lugar.
En ese momento, la puerta del baño reflejada en el espejo se abrió.
Era una escena completamente normal, pero sus ojos se quedaron fijos allí sin darse cuenta, porque dos personas acababan de entrar.
Antes de que Jiha, con la cabeza embotada por el alcohol, pudiera apartar la extraña sensación que acababa de experimentar, la pareja que hacía un momento se estaba mordiendo y besando como si fueran una sola persona desapareció a través de una puerta que acababa de abrirse.
La puerta se cerró.
Estaba bastante seguro…
Habían sido dos personas.
«¿Estaré demasiado borracho…? Empiezo a ver cosas…»
Sacudiendo la cabeza, Jiha salió apresuradamente del baño.
Intentó no escuchar las bromas obscenas y las risas vulgares de quienes seguían rondando por allí.
A Ian le gustaba ser el centro de atención.
Había vivido una vida en la que absorbía todas las miradas allá donde iba… o más bien, esa era la «configuración» de su vida, pero extrañamente nunca se cansaba de ello.
Quizá era porque, como protagonista de una novela web, no podía funcionar sin la atención de los lectores.
De vez en cuando, cuando tomaba conciencia de que era el protagonista de una novela, se veía arrastrado por emociones complejas que ni siquiera él sabía definir.
Como si estuviera enterrado dentro de una configuración absurda creada por alguien.
Sabía que nadie lo entendería aunque intentara explicarlo.
Aun así, Ian podía disfrutar perfectamente de la situación actual.
Ver a dos hombres bastante atractivos esforzándose por captar únicamente su atención hizo que el mal humor que había tenido antes se disipara un poco.
Todos allí estaban desesperados por conseguir aunque fuera una pequeña parte de su atención.
Entonces, ¿qué demonios estaba haciendo Lee Jiha?
—¿Nos cambiamos de sitio? ¿No estás monopolizándolo demasiado?
—¿Qué? Si apenas ha pasado tiempo.
—Aquí ni se escucha ni se le ve la cara. Ian, ¿qué piensas? ¿Quieres cambiar de asiento?
En cuanto Jiha se excusó para ir al baño, Jicheol empezó a insistir para cambiar de sitio, como si hubiera estado esperando ese momento.
Incluso se levantó con la excusa de acompañar a Jiha, pero sus verdaderas intenciones eran demasiado evidentes.
Yoosung, por el contrario, no se movió.
Simplemente acercó más a Ian hacia él y mantuvo su posición.
Ridículo.
¿Qué clase de lucha territorial era aquella?
—Bueno~ ¿Qué debería hacer? ¿Por qué no se sientan ustedes dos juntos? Yo me muevo.
—Vamos, no es eso. ¿Qué sentido tiene beber sentado a su lado así?
—¿Y qué quieres que haga? Él no me suelta.
—Siéntate mientras te lo digo amablemente.
—Está bien, entonces tú métete por aquí. Yo me quedo de este lado. ¿Así te parece bien?
Lo que querían era sentarse con Ian en medio.
De una forma u otra, no importaba demasiado.
Pero el comentario de «¿qué sentido tiene beber sentado a su lado así?» resultó algo desagradable.
Aun así, a diferencia de cierta persona, al menos ellos no se contenían.
Y esa actitud directa merecía algunos puntos extra.
Ian empezó a evaluarlos mentalmente, asignando puntuaciones a cada palabra y cada acción.
No eran malas personas para pasar el rato, pero ambos tenían algo que le resultaba molesto.
Ah…
Quizá no debería haber rechazado por completo a Hanjun.
Al menos tendría que haber conservado el contacto como plan de reserva.
Hanjun no era un mal tipo.
Sinceramente, ¿qué demonios le había pasado en aquel momento?
Ian se encogió de hombros y no dijo nada.
Los otros lo interpretaron como una aprobación y enseguida cambiaron de sitio.
Incluso mientras Yoosung pasaba por detrás de Ian para acomodarse más cerca, seguía sin soltarle el hombro.
Ser directo estaba bien, pero…
Lo tocaba demasiado.
—Muy bien, ya que nos hemos cambiado de sitio, brindemos~
Con el alegre anuncio de Jicheol, los tres levantaron los vasos.
Al chocar, el alcohol transparente se derramó y humedeció sus dedos.
Ian inclinó la cabeza hacia atrás y se lo bebió de un trago.
No pensaba terminárselo, pero las miradas expectantes de ambos lados terminaron empujándolo a hacerlo.
Hacía mucho tiempo que no lo notaba, pero el amargor del alcohol…
Ahora casi le parecía dulce.
—Bebes bastante bien~
—¡Ja, ja! Es la primera vez que bebo así. Quizá en realidad se me da bien.
—¿En serio? ¿Tu primera vez? Me siento honrado~ Es una suerte que seas lindo y además bebas bien. Pidan más, pidan más. Yo invito.
—Claro~
Lo animaban, bebían, reían y volvían a animarlo.
En el poco tiempo que Jiha había estado fuera, Ian perdió la cuenta de cuántas rondas llevaba.
En algún momento, una empleada dejó dos botellas de soju sobre la mesa.
Ian estaba de excelente humor.
Medio recostado en los brazos de Yoosung, golpeaba el brazo de Jicheol mientras se reía a carcajadas.
Vaya.
Aquello era un descubrimiento.
¿Así que en realidad toleraba bastante bien el alcohol?
Normalmente, un personaje receptor que recibiera tanta atención masculina ya estaría mareado y aturdido a esas alturas, ¿no?
—Ian… ¿estás bieeen?
Tan absorto estaba riendo y conversando que Ian no se dio cuenta del regreso de Jiha.
La iluminación era tenue.
Y Jiha caminaba demasiado despacio y demasiado silenciosamente.
Sentado frente a él, la cabeza le oscilaba por la embriaguez, pero sus ojos permanecían fijos en Ian, llenos de preocupación.
—¿Estás bieeen? Preocúpate por ti, idiota. Tú no puedes beber y estás completamente borracho.
—Y-ya se me pasó un poco…
—¡Oye, hermano! ¿Seguro que estás bien? ¡Hace un momento parecías tambalearte!
Yoosung intervino.
Por la forma en que seguían llamando a Jiha «hermano», era evidente que ni siquiera sabían su nombre.
—Ah, sí. Estoy bien. Mejor de lo que parezco…
—¿De verdad? ¿Todavía puedes beber?
—S-sí.
—Entonces toma. Qué bueno verte~
Jiha sostuvo el vaso con ambas manos y mantuvo sus modales incluso ante saludos tan vacíos como «qué bueno verte», aunque hubiera pasado bastante tiempo desde que se habían separado de la mesa.
¿Era cortesía sincera?
¿O simplemente timidez?
Una vez más, vació el vaso de un solo trago.
El fuerte aroma del alcohol le hizo arrugar la cara y sacudir varias veces la cabeza.
Jicheol y Yoosung estallaron en carcajadas.
—Eh… Ian, ¿está bien? Parece bastante borracho.
—¿Ian? Para nada. Ian, ¿estás borracho?
—Nooo~
—Dice que no está borracho. ¿Por qué arruinar la diversión?
—No, no quería decir eso…
Haciéndose el ofendido, Ian giró bruscamente la cabeza.
Los dos hombres a sus lados enseguida lo respaldaron.
Jiha, que se había medio levantado para comprobar cómo estaba Ian, se sintió avergonzado incluso por aquel pequeño reproche y volvió a sentarse.
Aquella reacción débil y apagada logró irritar a Ian.
Entonces, ¿de verdad no le importaba que Ian estuviera riendo y pegado a otros hombres delante de él?
¿Era el único que se estaba atormentando?
Él podía conquistar a quien quisiera si se lo proponía.
Entonces, ¿por qué su orgullo resultaba herido precisamente por Jiha?
Por despecho, Ian levantó su vaso y se lo bebió de golpe.
Los aplausos se intensificaron.
Jiha, con la boca ligeramente abierta y una expresión tonta, lo observó unos segundos.
Luego asintió lentamente, como si hubiera llegado a una conclusión propia.
Después volvió a encogerse en un rincón, pegándose a la pared como si quisiera desaparecer.
—¡Hermano! ¿No dijiste que podías seguir bebiendo~?
—Ah… hyungg… creo que ya no… me duele… el estómago…
—Ya cayó.
—Está bien, descansa~ Nosotros cuidaremos de Ian.
Asintiendo varias veces, Jiha terminó por dejar caer la cabeza.
Su expresión quedó oculta.
¿Dormido?
¿De verdad se había quedado dormido?
¿Mientras Ian estaba allí, coqueteando con otros hombres delante de él?
¿No era demasiado relajado?
Claro, el objetivo de todo aquello era encontrarle un Alfa y demás.
Pero aun así…
¿No debería ponerse un poco celoso?
¿Por qué todo el mundo se volvía loco por él excepto Jiha?
¿Por qué precisamente Lee Jiha?
La irritación subió de golpe a la cabeza de Ian.
Sí, le gustaba Jiha.
Pero eso no hacía que Jiha fuera menos exasperante.
En ese momento ni siquiera entendía por qué se había enamorado de alguien así.
Suspirando con frustración, Ian se recostó en su asiento.
Inmediatamente los hombres de ambos lados volvieron a acercarse.
Le preguntaron por qué estaba de mal humor y comenzaron a servirle comida una tras otra.
Sus esfuerzos por animarlo no estaban nada mal.
Mentalmente, Ian les concedió algunos puntos más.
—Ah, pero ¿qué clase de relación tienen ustedes dos? No parecen compatibles en absoluto.
—Ya era hora de que lo preguntaras, idiota.
—Bueno, al menos lo pregunté ahora. ¿Te lo pregunté a ti? Deja de quejarte.
Exacto.
Tardaron bastante.
Ian cruzó las piernas y los brazos, fingiendo pensarlo.
En algún momento, la mano de Jicheol ya descansaba sobre su muslo.
—Mmm~ ¿Y si dijera que es mi novio?
—Entonces deberíamos emborracharte para que dejes de decir semejantes tonterías, Ian-ssi~
—¿Ah, sí? ¿Estás seguro?
—¿Qué clase de novio trae a su pareja a un sitio así y deja que dos hombres se le peguen por ambos lados?
—Ningún hombre soportaría eso.
La voz de Yoosung sonó baja y deliberada mientras rozaba la sien y la mejilla de Ian con la nariz.
Jicheol también se inclinó.
Ian prácticamente quedó atrapado entre ambos.
Pero, en lugar de apartarlos, acarició sus mentones y sus manos con la punta de los dedos, como si estuviera jugando con dos perros traviesos.
Sonrió perezosamente.
—Entonces, ¿qué relación tienen?
—Somos compañeros de piso.
—¿En serio? ¿Viven juntos?
—Sí. ¿Por qué te sorprende tanto?
—Ustedes dos… ¿son tan cercanos? Cuesta imaginarlo.
—Claro. Incluso vino aquí conmigo solo porque yo quería conocer el lugar.
Eso era cierto.
Eran cercanos.
Lo bastante como para que, pese a ser tan torpe socialmente, Jiha siguiera esforzándose por él.
Pero todo ese esfuerzo todavía estaba muy lejos de lo que Ian realmente deseaba.
No quería que Jiha se obligara a beber alcohol que no toleraba.
No quería verlo encogerse en un bar ruidoso simplemente para sentarse callado a su lado.
Quería que Jiha usara la excusa de «buscar un Alfa» para salir, divertirse y disfrutar juntos.
—Ya veo. Entonces vino hasta aquí solo para acompañarte. Qué buen amigo.
—¿Verdad? Así que no lo traten demasiado mal.
—¿Quién lo está tratando mal? Él es quien nos ignora. Míralo, ya se quedó dormido.
—Solo es porque no puede beber.
—Vaya, un tipo que ni siquiera sabe beber vino hasta aquí. Eso conmueve. ¡Brindemos por su sacrificio!
—Exacto. Con tanta consideración, lo mínimo que puedes hacer es divertirte más. Bebe, bebe.
Siguieron sirviendo alcohol.
Con cada frase aparecían más manos sobre Ian.
Su cabeza se sentía cada vez más pesada.
¿Era cierto?
Si Jiha se estaba esforzando tanto solo para que él terminara regresando a casa con las manos vacías, probablemente se culparía a sí mismo y se sentiría fatal.
De todas formas, cuando comenzaran las clases Jiha volvería a estar ocupado.
Las salidas disminuirían inevitablemente.
Seguramente por eso se estaba esforzando tanto.
Había pasado todas las vacaciones angustiado por la falta de «resultados».
Desesperado por conseguir algo.
¿Debía sentirse molesto o conmovido?
Aunque fuera torpe, el hecho de que Jiha estuviera haciendo todo aquello por él resultaba conmovedor.
Pero también le frustraba sentirse tratado como un problema que debía solucionarse cuanto antes.
—¿En qué piensas tanto? Pareces ido… ¿Estás borracho?
—Mmm. Nooo… solo estaba decidiendo cuál de ustedes dos es mejor~
—Obviamente yo soy mejor que este idiota.
—Ahí va otra vez hablando tonterías.
Quizá debería elegir a uno y salir con él sin más.
Así no se aburriría cuando Jiha estuviera ocupado.
Y Jiha dejaría de esforzarse tanto con aquello de buscar un Alfa.
Si terminaba funcionando, incluso podría ser un buen final.
Sin embargo, no tenía forma de saber si la persona elegida podría despertar como Alfa.
Porque esos dos no eran Alfas.
De eso sí estaba seguro.
Aunque hubiera olvidado la sensación exacta de las feromonas Alfa después de tanto tiempo allí, podía afirmar una cosa:
Ni Yoosung ni Jicheol eran Alfas.
De hecho, no había ni el menor rastro de feromonas Alfa en todo aquel lugar.
Si hubiera habido alguna, su cuerpo habría reaccionado, aunque sus recuerdos no lo hicieran.
Siempre había confiado en ese sentido.
Ah…
¿De verdad esta era la manera correcta de buscar?
Si no había Alfas, entonces estaba buscando a alguien que pudiera convertirse en uno.
Pero ¿cómo se suponía que iba a saber quién podía y quién no?
¿Jiha pensaba que los Omegas eran una especie de detector de feromonas?
¿Acaso sus propias feromonas Omega se habían debilitado después de pasar tanto tiempo allí?
Como Jiha decía, si alguien debía cambiar, debería haber sido Lee Jiha primero.
Pero él no mostraba ninguna señal.
Yoosung y Jicheol seguían esforzándose desesperadamente por llamar su atención, hablando sin parar.
Pero Ian ya estaba completamente distraído por aquella repentina sensación de realidad.
Seguía sonriendo.
Asentía.
Respondía a medias.
Su sonrisa perfectamente dibujada era algo natural para él.
Una sonrisa bonita era la especialidad de Ian.
Mientras tanto, una mano se deslizó bajo su camiseta.
Ni siquiera supo de quién era.
Simplemente la dejó.
Después de todo, todos tenían el mismo objetivo.
—Disculpa.
—¿Hm?
—Lo estás… tocando demasiado… Contrólate un poco…
—¿Qué? ¿No se suponía que estabas dormido, hermano?
—Ian… no le gusta… cof…
De repente, Jiha, que había estado encogido como un cadáver, se levantó como un zombi y agarró el hombro de Yoosung.
Nadie le había prestado atención hasta entonces, así que todos abrieron los ojos con sorpresa.
Pero Jiha, completamente borracho y arrastrando las palabras, intentaba detener a Yoosung.
Probablemente…
Estaba enfadado.
Aunque sus ojos vidriosos lo hacían parecer más tonto que intimidante.
—¿Qué demonios? Mierda. Quita la mano.
—¡Eh, eh! ¡No le grites a Jiha!
—No, no estoy enfadado. Solo… me sorprendió que hiciera eso de repente~
—Hacer eso en un lugar tan lleno… no está… bien…
Chasqueando la lengua y riéndose con incredulidad, Yoosung finalmente retiró la mano que ya había introducido hasta la mitad bajo la camiseta de Ian.
Incluso levantó ambas manos en señal de rendición.
Solo entonces Jiha soltó su hombro y regresó a su asiento.
Para alguien tan tímido, resultaba sorprendente que hubiera intervenido.
Pero poco después volvió a encogerse.
Murmurando para sí mismo, escondió las manos entre las rodillas y se hizo un ovillo.
Miró de reojo a Ian con los ojos borrosos y luego volvió a apoyar la cabeza contra la pared.
—Aquí llega el gran caballero de brillante armadura.
—¡Ja, ja, ja! ¿No es adorable? Incluso así de borracho seguía vigilándome porque estaba preocupado.
—Me dio un susto de muerte… Creí que era un zombi.
Gracias a eso, las manos que se habían deslizado entre sus piernas y bajo su camiseta desaparecieron de repente.
En realidad, el verdadero motivo de la irritación de Ian era Jiha.
Porque parecía completamente indiferente mientras aquellos hombres se le pegaban como si quisieran aparearse con él.
Los demás no le importaban.
Parecía que Jiha se había dado cuenta de que Ian se estaba aburriendo en secreto.
Así que no lo estaba ignorando del todo.
Había recuperado algunos puntos.
«Es lindo, así que esta vez se lo perdonaré.»