¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 4

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡Esto no es un Omegaverso!
  4. Capítulo 4 - Ian (1)
Prev
Next
Novel Info

No era como si Jiha hubiera aceptado inmediatamente la realidad que tenía delante.

Durante el breve tiempo que había transcurrido desde que todo comenzó, se había cuestionado innumerables veces si estaba soñando o si estaba alucinando por la falta de sueño.

Pero todas las sensaciones que experimentaba en ese momento eran reales.

Así que no le quedó más remedio que creerlo.

El hombre que tenía delante era realmente Ian.

El mismo Ian que acababa de ver en la novela.

—E-Emm… pero tú… ¿de verdad eres Ian?

—Oh, vaya. ¿Así que incluso conoces mi nombre?

Por supuesto, que estuviera en lo cierto no cambiaba la situación.

Lo único que Jiha había descubierto era que el descarado que lo había inmovilizado resultaba ser el protagonista de una novela.

Pero eso no hacía que Jiha dejara de estar en peligro.

Y para colmo, además lo estaban tratando como si fuera un secuestrador.

Era completamente injusto.

—Ahora estoy seguro.

—¿De qué?

La voz de Ian, cargada de irritación, finalmente sacó a Jiha de su aturdimiento.

—Por lo que sé, es la primera vez que nos vemos. ¿Cuánto has investigado sobre mí?

—No, no es eso…

—¿Y aun así vas a decir que esto no es un secuestro?

Por supuesto que no lo era.

Pero Ian no parecía dispuesto a ceder.

¿Por qué estaba tan tranquilo delante de alguien que supuestamente lo había secuestrado?

¿No debería tener miedo o algo así?

Las interminables preguntas de Jiha obtuvieron respuesta casi al instante.

Ian se levantó, lo sujetó por los hombros y lo empujó hacia atrás.

Jiha cayó indefenso sobre la cama.

—No te hagas el inocente después de traerme aquí para acostarte conmigo. Terminemos con esto y cada uno seguirá su camino.

—¡N-No, espera! ¿Qué estás diciendo?

—¿Todavía vas a fingir inocencia? Si quieres sexo, no tengo problema en complacerte.

El malentendido era muchísimo peor de lo que Jiha había imaginado.

¿S-Sexo…?

—¿Eh…?

—Pero no te confundas. Durante el sexo soy yo quien lleva el control, no el alfa.

—¿S-Sexo?

—Es un error subestimarme solo porque soy un omega…

—¡¿V-Vamos a hacerlo aquí?!

—Dios, ¿qué demonios te pasa?

Tan alterado estaba Jiha que ni siquiera podía formar frases completas, mientras que Ian se mostraba cada vez más irritado, incapaz de entender por qué actuaba de una forma tan ignorante.

Parecía decidido a terminar de una vez con todo aquello del «sexo», porque de pronto agarró la ropa de Jiha y empezó a apartarla.

¿Qué clase de ritmo era ese?

—¡N-No! ¡No quiero hacerlo, ¿de acuerdo?!

—Oh… ¿Así que te gustan las situaciones forzadas? Tienes gustos bastante peculiares.

—¡No! ¡No es eso! ¡Ahhh! ¡Deja de desnudarme!

Mientras Jiha se encogía desesperadamente para evitar que le quitaran la ropa, Ian abrió despreocupadamente la camisa que llevaba puesta más como una capa que como una prenda.

Jiha se aferró a ella con desesperación para impedir que terminara de desvestirse.

Realmente no quería ver las «partes» de alguien a quien había conocido apenas ese mismo día.

Maldición.

Ya le había parecido extraño cuando lo leyó en la novela, pero ¿por qué era tan imposible hablar con él?

¿Por qué todas las personas que lo rodeaban nunca escuchaban lo que decía?

Taesung era así.

Y ahora Ian también.

Pero no era momento para compadecerse.

Tenía que salir de aquella situación como fuera.

El amanecer ya se acercaba y tenía clases por la mañana.

No podía seguir perdiendo tiempo.

Sexo o lo que fuera.

Lo que necesitaba era dormir.

—¡Te dije que yo no te traje aquí! ¡Fuiste tú quien se abalanzó sobre mí!

—Entonces, ¿por qué estoy aquí? Y además completamente desnudo.

—¡Yo no te desnudé! ¡Ya estabas desnudo cuando apareciste!

—¿Ah, sí?

Después del grito desesperado de Jiha, Ian finalmente pareció considerar sus palabras.

Quizá ahora pudiera razonar con él.

Jiha retrocedió abrazándose el cuerpo con fuerza, dejando muy claro el mensaje de «por favor, no hagas esto».

Ian, que hasta entonces había estado acercándose agresivamente, finalmente se calmó.

Probablemente le parecía extraño que el supuesto secuestrador no hiciera más que asustarse y huir.

—B-Bien, escucha. Sé que es difícil de creer, pero…

—Demasiadas vueltas. Ve al grano.

—Tú eres el protagonista de una novela.

—…

«Oh, no. Me está mirando como si estuviera loco.»

—Eh… ¿Quieres que te lo explique desde el principio, paso a paso?

¿No era esa una frase bastante popular en internet?

Decirla en voz alta hacía evidente el nivel de aquella novela.

De todos modos, Jiha respiró profundamente e intentó hablar otra vez con toda la calma que pudo reunir.

—Sé que cuesta creerlo. Yo también me sorprendí… Pero literalmente estaba leyendo la novela de la que vienes.

—¿Soy tan famoso…? No, espera. Si alguien está escribiendo una novela sobre mí, ¿no debería pedirme permiso?

—No es eso…

Dios.

¿Cómo se suponía que iba a explicarle algo así?

Jiha se revolvió el cabello con frustración.

—No es… ese tipo de novela. Quizá te sacaron de la historia y apareciste en este mundo o algo así…

—…

Las cejas de Ian se torcieron de una forma extraña.

—Eso… es lo que parece.

—¿Eso tiene algún sentido para ti?

—Mmm…

Tenía razón.

No tenía ningún sentido.

Pero ¿qué otra cosa podía decir?

Ya estaba ocurriendo algo completamente absurdo.

Toda lógica y realismo se habían ido por la ventana desde el momento en que Ian apareció medio desnudo en casa de otra persona en mitad de la noche.

Por suerte, la expresión seria de Jiha pareció afectar un poco a Ian.

Este bajó la cabeza y se acarició la barbilla, sumido en sus pensamientos.

—Sí… para mí también fue extraño aparecer de repente en un lugar así. Hasta hace un rato…

—¿Qué estabas haciendo antes? A estas horas…

—Teniendo sexo.

—…

Jiha se arrepintió instantáneamente de haber preguntado.

Recordó que La ecuación secreta del sexo del omega libertino había consistido prácticamente en treinta capítulos seguidos de escenas sexuales.

—Hacía tiempo que no me tocaba una pareja tan decente. Tenía un cuerpo increíble, especialmente para ser un alfa. Se excitó apenas me vio…

—No.

—Era un poco brusco, pero tenía muy buena técnica.

—Nadie te preguntó.

Al parecer, Ian no tenía ninguna vergüenza cuando se trataba del sexo.

O quizá no tenía vergüenza en absoluto.

Seguía soltando información innecesaria con total naturalidad.

Jiha consiguió interrumpir la conversación antes de que Ian entrara en demasiados detalles, pero…

Había algo en aquella historia que le resultaba familiar.

—Tu pareja… ¿era un técnico de aire acondicionado, por casualidad?

—¡¿C-Cómo sabes eso?! ¡¿Eres un acosador?!

—Yo… eh… solo… lo vi…

Ahora Jiha estaba completamente seguro.

Este Ian era realmente ese Ian.

Había dejado de leer justo cuando Ian terminaba acostándose con un técnico de aire acondicionado.

Ya le había parecido demasiado.

Y al parecer, era precisamente de esa escena de donde Ian había salido.

—Aun así, ¿cómo esperas que crea todo eso solo por lo que dices? ¿Tú lo creerías si alguien te dijera que eres un personaje de novela?

—Probablemente no…

—¿Ves?

Si Ian hubiera venido de un mundo histórico o medieval, quizá habría sido más fácil.

La diferencia entre ambos escenarios habría ayudado a convencerlo de que realmente estaba en otro mundo.

Pero, por desgracia, la novela de Ian transcurría en un mundo moderno igual que el de Jiha.

No había demasiadas diferencias entre ambos lugares.

Era normal que le costara creer que era el protagonista de una novela.

No.

Jiha se dio cuenta de algo un poco tarde.

Sí había una diferencia evidente.

—De todos modos… este lugar no es un omegaverse.

—¿Qué es un omegaverse?

—¿Eh? Espera, ¿no lo sabes? Ese es tu mundo.

Jiha respondió como si lo estuviera regañando, pero Ian ni se inmutó.

—Claro que no lo sé. ¿Acaso ustedes llaman a su mundo por el nombre de su género?

—Bueno…

Ian tenía razón.

Conceptos como «ambientación» o «género» solo los utilizaban los lectores y los autores.

Jiha asintió.

Aquella lógica extraña tenía sentido.

—Es verdad… lo siento.

—¿Lo ves?

—En cualquier caso, aquí no existen alfas ni omegas. Es un universo diferente.

—Mmm… no estoy tan seguro.

Los ojos de Ian se entrecerraron.

De pronto parecía haberse tomado sus palabras en serio.

Sonrió de lado.

Aquella expresión arrogante hizo que Jiha se sintiera incómodo.

—Hueles como un alfa.

—…¿Qué?

Esa expresión.

Era exactamente la misma de antes, cuando nada de lo que decía lograba llegarle.

—¿Que no hay alfas? Qué raro. Es tenue, pero definitivamente puedo olerlo.

—Eso es ridículo…

—Ohhh, ¿será una de esas cosas? He oído hablar de ello. Betas con sangre alfa. A veces ni siquiera ellos mismos lo saben.

¿Qué demonios significaba eso?

Jiha apenas entendía las reglas del omegaverse.

Sabía vagamente que existían los alfas y los omegas, que las feromonas provocaban excitación y que existían los períodos de celo.

Pero ¿herencia genética?

¿Compatibilidad?

No tenía ni idea.

Sinceramente, tampoco parecía que el autor hubiera dedicado demasiado esfuerzo a la construcción del mundo.

—¿Qué? ¿Te preocupa que mis feromonas despierten tu lado alfa? No te preocupes. Te trataré aún mejor si eso ocurre.

¿Despertar?

Jiha recordó las escenas de transformación de algunos manhwas que había visto.

Desde pequeño, él solo había querido vivir una vida normal.

Jamás había admirado esos llamados «despertares» de los protagonistas.

Él era un extra.

Sería un auténtico problema convertirse de repente en otra cosa.

Además, despertar o no, esas cosas no podían ocurrir en el mundo donde vivía Jiha.

Y si dejaba que Ian hiciera lo que quisiera, terminaría perdiendo la virginidad sin ningún motivo.

Jiha no tenía experiencia.

No le daba demasiada importancia a su primera vez.

Pero desde luego, no quería que ocurriera así.

Ian todavía no parecía comprender que aquel lugar era un mundo completamente diferente al suyo.

¿Qué debía hacer?

¿Cómo podía convencerlo?

Mientras observaba a Ian avanzar de rodillas hacia él en una pose seductora tan exagerada que parecía sacada de una película, Jiha recordó algo.

Su teléfono.

Estaba junto a la cama.

—¡S-Si no me crees, te lo enseñaré! ¡La novela de la que vienes!

—¿Eh?

—Lo entenderás cuando la veas. Solo dame un momento…

Se apresuró a abrir la aplicación de novelas web.

Tras equivocarse dos veces con la contraseña, consiguió entrar.

Abrió su lista de suscripciones.

Estaba vacía.

—¿Eh…?

¿La había eliminado?

¿O nunca se había suscrito?

Entró en la categoría BL, revisó el ranking y después dos páginas de actualizaciones recientes.

Entonces recordó que aquella novela ni siquiera era popular.

No la encontraría así.

Buscó «libertino».

No apareció nada.

Probó con «omega».

Demasiados resultados.

Luego «secreto».

Aparecieron innumerables novelas para adultos, pero ninguna llamada Ecuación secreta.

—Vaya búsquedas. Sí que estás excitado.

—¡No es lo que parece! ¡El título es…!

Antes de darse cuenta, Ian se había acercado y se había apoyado en su hombro como si quisiera abrazarlo.

Un dulce aroma corporal lo envolvió de repente.

Sintiendo que aquello realmente podía acabar mal, Jiha, con las manos temblorosas, escribió el título completo:

《La ecuación secreta del sexo del omega libertino》

—¿Eh…?

La pantalla solo mostró un mensaje:

No se encontraron resultados.

Por muy mala que fuera la historia, aquella había sido la primera novela web que Jiha había leído hasta el capítulo treinta.

La había comenzado por una tarea.

Y la había leído con bastante atención.

No había forma de que recordara mal el título o se lo hubiera imaginado.

Aunque hubiera cometido algún pequeño error, alguna palabra clave debería haber funcionado.

—¿Por qué… por qué no aparece…?

Pero la novela se negaba a aparecer precisamente en el momento más importante.

Por más que cambiara las palabras de búsqueda o probara diferentes métodos, no podía encontrar la portada donde Ian posaba de forma tan provocativa.

Ian, que seguía aferrado a Jiha, incluso apoyó la cabeza en su hombro mientras miraba la pantalla del teléfono.

—Entonces… ¿eso era todo?

—¡N-No! ¡Dios, deja de pegarte a mí! ¡Y saca las manos!

—¿Me secuestras y ahora resulta que yo soy el malo?

—¡Yo no te secuestré! ¡El que me está acosando eres tú!

Jiha apartó la mano de Ian, que ya se había colado por debajo de su camiseta.

Ian hizo un puchero y comenzó a deslizar el dedo por la pantalla.

Esta estaba llena de portadas de novelas para adultos extremadamente explícitas.

—Vaya, así que realmente lees cosas como estas. Pareces tan inocente, pero…

Jiha estaba demasiado cansado incluso para negarlo.

Y tampoco sabía con quién podía quejarse de lo injusto que era todo aquello.

Se sujetó la cabeza dolorida.

¿Por qué precisamente ahora la novela no aparecía?

Justo cuando estaba a punto de hundirse nuevamente en sus pensamientos, su cuerpo fue empujado hacia atrás.

Cayó sobre la cama.

Y solo entonces comprendió que no podía bajar la guardia.

—Basta de teorías. Pasemos a la práctica. ¿Qué clase de modales son esos? ¿Buscar porno delante de alguien que se ofrece en persona?

—¡Eso no… espera…!

Por mucho que Jiha forcejeara o intentara empujarlo, Ian no se movía.

Realmente pensaba hacerlo.

Con un completo desconocido llamado Lee Jiha.

Bueno.

¿Por qué iba a importarle a alguien como Ian?

Desde el principio era ese tipo de personaje.

Pero Jiha no podía permitirlo.

Con una mano sujetó la muñeca de Ian y con la otra empezó a desplazarse frenéticamente por el teléfono buscando alguna prueba.

La portada.

Si lograba enseñarle la portada, quizá lo creería.

—¡L-La encontré!

—¡Ugh…!

Después de cambiar las palabras clave, atravesar la restricción de edad y revisar los resultados de imágenes, Jiha finalmente encontró una imagen borrosa de la portada.

La calidad era mala.

Pero bastaba.

Si Ian reconocía su propio rostro, eso sería suficiente.

Jiha se incorporó bruscamente.

Ian perdió el equilibrio y cayó hacia atrás.

—¡Mira! ¡Esto demuestra que decía la verdad!

—…!

Ian, que estaba a punto de quejarse, guardó silencio.

Sus ojos se abrieron de par en par.

Luego tomó el teléfono con ambas manos y se acercó para observarlo.

Por suerte, pareció reconocerlo de inmediato.

—Esa es la portada de la novela que estaba leyendo. Por alguna razón no aparece en las búsquedas, pero aun así…

—Oh… sí… supongo que sí me parezco…

—¡¿Ves?! No es que se parezca. Eres tú.

Ian tomó el teléfono y permaneció mirando la pantalla durante largo rato.

Bajó la cabeza y el flequillo ocultó su rostro.

Jiha no podía ver su expresión.

A diferencia de antes, cuando no dejaba de hablar, ahora mantenía los labios completamente cerrados.

«¿Está… conmocionado?»

Bueno, era normal.

Jiha recordó una película donde el protagonista descubría que solo era un personaje ficticio y terminaba derrumbándose.

No importa si uno es el protagonista, un secundario o un simple extra.

Nadie duda de que es una persona real.

Cualquiera se sorprendería al descubrir que no es más que un personaje de ficción.

¿Fui demasiado brusco?

Jiha empezó a arrepentirse.

Quizá debería haber sido más considerado.

—Eh… lo siento, yo…

—¡Guau! ¡Esto es increíble!

—¿Eh?

Pero cuando Ian levantó la cabeza, no parecía conmocionado en absoluto.

Sus ojos brillaban.

No de miedo.

Sino de emoción.

No.

De euforia.

—¡Siempre tuve la sensación de que era alguien especial! ¡Resulta que era el protagonista!

—Ah…

Cierto.

Ian era un optimista incurable.

Jiha recordó de repente lo ridículamente positivo y algo tonto que la novela lo describía.

—Ja… sí. Mi vida realmente ha sido cualquier cosa menos normal.

Ian se tocó la frente con las yemas de los dedos, completamente satisfecho consigo mismo.

Era como si brillitos flotaran a su alrededor.

«Ah… así que a esto se referían con #SunshineBottom. Me duelen los ojos.»

—¡Así que el mundo realmente gira a mi alrededor…! ¡Por eso pasaba todo esto!

¿No estaba aceptándolo demasiado rápido?

¿La gente no suele negarse a creer algo así?

¿También era parte de su personalidad?

¿O simplemente era tan ingenuo?

Jiha observó fijamente a Ian, completamente perdido en su propio narcisismo, y soltó otro suspiro.

Ya había perdido la cuenta.

—Pero en serio, ¿omega libertino? Ese título es bastante cruel.

—S-Sí, ¿verdad? Pero aun así…

Era hora de devolver a Ian a la realidad.

Jiha señaló el brazo con el que Ian seguía sujetándole el hombro.

—¿Podrías soltarme ya? Se me está durmiendo el brazo…

—Oh, lo siento.

Ian se apartó, aunque su expresión no parecía muy arrepentida.

Jiha se frotó el brazo dolorido y se sentó, asegurándose de mantener cierta distancia entre ambos.

—No esperaba que reaccionaras así. Pensé que entrarías en pánico.

—¿Por qué?

—¿No suele reaccionar así la mayoría de la gente cuando descubre que es ficticia?

—¿Qué? Eso es bastante grosero, ¿sabes?

Sorprendido por la acusación repentina, Jiha cerró la boca.

Ian, claramente molesto, lo miró con el ceño fruncido.

Sus gestos exagerados, incluso señalándolo con el dedo, lo hacían parecer casi un personaje de anime.

Había algo extrañamente contundente en su actitud y, antes de darse cuenta, Jiha ya estaba murmurando una disculpa.

—Ahora entiendo que soy el protagonista de una novela. Pero ¿qué tiene eso que ver con que sea ficticio?

—…?

Jiha lo miró confundido.

Ian le dio un pequeño golpecito en la punta de la nariz y continuó hablando.

Su confianza resultaba más persuasiva que cualquier lógica.

—Entre tú y yo, ¿quién puede decir cuál de los dos es el verdadero?

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first