¡Esto no es un Omegaverso! - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - Beber Demasiado (1)
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Hay cosas que no pueden resolverse solo con esfuerzo. Sean lo que sean.

Para Jiha, aquello era exactamente lo que estaba ocurriendo en ese momento.

Levantar el ambiente en una mesa donde solo circulaba un silencio incómodo era prácticamente imposible para él. Rompió a sudar frío e intentó sacar algunos temas de conversación, pero todos los que estaban cerca respondían con indiferencia.

Al parecer, no habían venido allí para socializar.

Jiha dio otro sorbo a su cerveza y observó a su alrededor.

El bar estaba lleno de vida.

La gente conversaba animadamente incluso antes de que llegaran los aperitivos a las mesas. Allí, Jiha parecía ser el único que luchaba contra la incomodidad y la torpeza.

Todos los demás se integraban perfectamente, creando la animada atmósfera propia de una fiesta de fin de semestre.

Era como si la presencia de Jiha allí no marcara ninguna diferencia.

Al poco tiempo llegaron los aperitivos y algunos graduados, que habían asistido especialmente a petición del profesor, entraron en el bar guiados por el delegado de la clase.

Los antiguos alumnos recibieron una cálida bienvenida y, en especial, algunos amigos cercanos se reunieron inmediatamente a su alrededor, haciendo que el ambiente se animara aún más.

La gente empezó a mezclarse.

Resultó que las personas que estaban sentadas en la misma mesa que Jiha habían venido precisamente para ver a aquellos graduados; se levantaron con expresiones satisfechas y se dirigieron hacia donde ellos estaban sentados.

Era un lugar para relacionarse.

A medida que el ambiente se volvía tan animado que apenas podía escucharse la música del local, Jiha seguía sin conseguir integrarse.

A pesar de la gran cantidad de gente, se sentía miserable por lo insignificante que parecía su presencia, como siempre.

En la mesa, ya medio vacía, algunas personas pasaban de vez en cuando —gente que se movía entre distintas mesas—, pero solo se quedaban un momento.

Como no tenían ningún motivo para hablar con Jiha, simplemente no le prestaban atención.

Al cabo de un rato, el grupo de graduados que había estado reunido en un solo lugar se dispersó y comenzó a visitar diferentes mesas.

Como no eran muchos los antiguos alumnos que habían asistido, aquello era una consideración para permitir que todos pudieran hablar con ellos.

La mesa donde Jiha bebía lentamente su cerveza por fin comenzó a llenarse.

Gracias a Yoo Taesung, que llegó acompañado de algunos amigos y varios graduados.

—¿Por qué esta mesa está tan deprimente?

—Ah…

—Oh, no esperaba verte aquí, Lee Jiha.

Jiha saludó torpemente a Yoo Taesung y al graduado que lo reconoció.

Aunque sus rostros no mostraban un entusiasmo particular, Jiha agradecía a cualquiera que pudiera romper aquella atmósfera incómoda.

Y, efectivamente, cuando Yoo Taesung comenzó a servir bebidas, brindar e iniciar conversaciones, la mesa, que hasta entonces había estado rígida e incómoda, se relajó rápidamente.

Por supuesto, las conversaciones animadas se desarrollaban principalmente entre Yoo Taesung y los graduados.

Los antiguos alumnos trabajaban en la famosa empresa N, muy conocida dentro del sector de contenidos, un nombre que prácticamente cualquiera había oído al menos una vez.

El departamento estaba lleno de estudiantes que soñaban con trabajar allí, por lo que bastantes habían acudido esperando obtener aunque fuera una pequeña oportunidad.

Quizá no hubiera muchas oportunidades que recoger, pero para quienes empezaban a sentir la amenaza del desempleo acercándose poco a poco, cualquier cosa era mejor que nada.

Jiha terminó sentado junto a Yoo Taesung, frente a uno de los graduados.

Al verse rodeado de gente, se encogió aún más sobre sí mismo y siguió bebiendo cerveza poco a poco.

Como apenas probaba los aperitivos y solo bebía lentamente, el alcohol comenzó a hacer efecto de forma gradual.

En realidad, Jiha no toleraba bien el alcohol.

Gracias a eso, las interminables historias, consejos y alardes de los graduados apenas llegaban a sus oídos.

El ruido de las conversaciones a su alrededor le mareaba.

Había pensado que, con tanta gente hablando, quizá podría mezclarse de alguna manera.

Pero no fue así.

Incluso con la ayuda del alcohol, seguía siendo incapaz de incorporarse a la conversación.

No era fácil abrirse paso dentro de un grupo que ya estaba formado.

«Esto es malo… ¿Ya bebí demasiado?»

Al percibir el peligro, dejó el vaso sobre la mesa y alzó la vista distraídamente, encontrándose con la mirada de uno de los graduados sentado enfrente.

—El estudiante de delante habla muy poco. Si eres amigo de Yoo Taesung, ¿también eres de tercero?

—Uh, sí… tercer año.

—Normalmente es muy callado, hyung. Pero trabaja rápido en los proyectos. Me ayudó bastante con los trabajos.

—Ya veo. Parece un estudiante modelo. ¿Cómo te llamas?

—Ji… uh… soy Lee Jiha…

—Jiha, ¿cómo llevas tu currículum? Cuéntanos un poco.

—Uh, bueno…

De pronto, todas las miradas de la mesa se concentraron sobre él.

Jiha comenzó a sudar frío, sin saber qué responder.

Había participado en algunas actividades extracurriculares y sus notas no eran malas.

Pero comparado con las historias heroicas de aquellos graduados, no era nada.

Sintiéndose de repente muy pequeño, se limitó a sonreír torpemente.

—Mis notas… las llevo con constancia…

—¡Ah! ¡Eso es justo lo que digo siempre! Limitarse a sacar buenas notas no lo es todo. Sinceramente, las calificaciones no significan gran cosa.

—Bueno…

—Pareces del tipo que solo estudia en la universidad, así que te lo digo porque me frustra. Hoy en día…

Jiha tampoco había descuidado las actividades extracurriculares ni la preparación de idiomas, pero el graduado parecía no tener interés en escucharlo.

Con naturalidad comenzó un largo discurso sobre los perfiles de los nuevos empleados, casos de entrevistas exitosas, currículums y otras historias similares.

Parecía que Jiha solo había servido como excusa para abrir la conversación.

Jiha volvió a cerrar la boca.

—No parece que te vaya a ir muy bien en las entrevistas. Será mejor que te prepares mucho.

—Jaja…

Cuando el tema pasó a las entrevistas laborales, el graduado incluso chasqueó la lengua al mirar a Jiha, que respondió con otra sonrisa incómoda.

Casi era una suerte que el alcohol hubiera entumecido un poco sus oídos.

Sabiendo que ya había superado su límite, no le quedó más remedio que seguir bebiendo.

Le pareció escuchar que alguien comentaba que aguantaba bien el alcohol, aunque no era precisamente un cumplido que deseara recibir.

Justo entonces, su teléfono vibró.

[¿Cuándo vas a volver? :-/]

Era Ian.

Últimamente parecía haberse obsesionado con aquel emoticono malhumorado y hasta se lo había añadido al contacto de Jiha.

Probablemente lo tendría guardado como «Papá».

De repente, la situación le pareció ridícula.

Jiha soltó una pequeña risa y respondió.

Su visión comenzaba a volverse borrosa y escribir se estaba volviendo desesperadamente lento.

[No sé]

La marca de leído apareció de inmediato.

Y la respuesta llegó enseguida.

[¡Deja de beber! >:-<]

De alguna manera, Ian parecía más un padre en ese momento.

¿O quizá un niño enfurruñado?

No.

Más bien un gato malhumorado.

Jiha imaginó a Ian haciendo un puchero mientras pateaba la cama y miraba el teléfono.

Como Ian era tan simple en muchos aspectos, resultaba fácil imaginarlo.

Sin darse cuenta, Jiha dejó escapar una pequeña risa.

—¿Quién es? El que te hace sonreír así.

—¿Eh? Ah… mi compañero de piso. Me pregunta cuándo vuelvo.

—¿Compañero de piso? Por favor. Se te cae la miel de los ojos.

—¿Es tu pareja?

—¿Qué?

—Jajaja. ¿Así que la persona con la que vive Jiha es su novio?

—No, no es eso.

—Déjame verlo.

De repente, la atención de todos se dirigió hacia Jiha mientras bromeaban acerca de si Ian era su pareja.

Antes de que pudiera reaccionar, alguien le arrebató el teléfono.

Al parecer, era una broma habitual entre ellos, y si Jiha hubiera sabido seguirla con una sonrisa, probablemente todo habría terminado allí.

Pero Jiha no tenía esa habilidad.

Intentó recuperar el teléfono, pero sus movimientos débiles y torpes por el alcohol no podían competir.

—¿Qué? ¿Ni siquiera tiene una foto?

—Qué aburrido… Y los mensajes son exactamente como te imaginarías.

—No somos así… Devuélvemelo.

La foto de perfil de Ian era una imagen de flores tomada en la tienda de Minhyuk.

Como no aparecía ningún rostro, Yoo Taesung y los demás perdieron rápidamente el interés.

Jiha suspiró aliviado y extendió la mano para recuperar el teléfono.

Pero en ese momento llegó otro mensaje.

[Si estás realmente borracho, ¿quieres que vaya a buscarte?]

[Aunque no sé si encontraré el camino :-/]

—Oye, viene.

—Dámelo.

—Dile que venga, dile que venga. ¿Qué clase de compañeros de piso se mandan mensajes así y además van a recogerse? Seguro que es su novio.

—No es…

Los demás comenzaron a murmurar.

Mitad curiosidad, mitad burla.

Si Jiha hubiera querido detener aquello de verdad, probablemente lo habrían dejado.

Pero, por alguna razón, aunque decía que pararan, tampoco hacía un verdadero esfuerzo por recuperar el teléfono.

Quizá, en el fondo, esperaba que la llegada de Ian rompiera aquella atmósfera asfixiante.

O al menos le diera una excusa para marcharse.

Tontamente, Jiha ni siquiera era capaz de encontrar el momento adecuado para irse.

Y el alcohol también le estaba nublando la cabeza.

Fuera porque Ian comprendía cómo se sentía Jiha o porque realmente estaba preocupado, terminó llamándolo.

Inmediatamente estallaron silbidos y vítores.

Quien respondió la llamada no fue Jiha.

Fue Yoo Taesung.

Jiha se sostuvo la frente, mareado.

—Hola~ Soy Yoo Taesung, amigo de Jiha~

—Ah…

La voz de Ian se escuchó débilmente desde el altavoz.

De todas las personas posibles, precisamente Yoo Taesung —la persona que, supuestamente, Ian no soportaba— había contestado.

Ian debía de estar bastante desconcertado.

Tras un breve intercambio de saludos, Yoo Taesung tapó el micrófono con un dedo y comentó entre risas con sus amigos lo agradable que era la voz de Ian.

La verdad era que Ian tenía una voz muy bonita.

—Nuestro Jiha ha bebido muuucho, así que me preocupa dejarlo volver solo. Escuché que viven juntos, así que me preguntaba si podrías venir a recogerlo~

Yoo Taesung habló con gran cortesía y naturalidad, y luego colgó con total seguridad.

—Alégrate, Lee Jiha. Va a venir a buscarte.

—Ah…

—¿Cómo es tu compañero de piso? Solo por la voz parece un famoso. Tiene una voz muy buena.

—Más o menos…

—Pero ¿por qué de repente un compañero de piso? No te imagino viviendo con alguien.

Después de la llamada, la conversación volvió a girar, sorprendentemente, en torno a Jiha.

Más exactamente, en torno a Ian.

Yoo Taesung y sus amigos mostraron un interés excesivo por él, y Jiha hizo todo lo posible para no revelar demasiadas cosas con la cabeza embotada por el alcohol.

Gracias a eso, la conversación finalmente comenzó a fluir.

Las preguntas sobre Ian se sucedían una tras otra, y poco a poco derivaron hacia las ventajas y desventajas de vivir solo, consejos para independizarse, diferencias entre compartir piso y vivir solo, y otros aspectos de la vida cotidiana de Jiha.

No fue hasta que su visión comenzó a nublarse por completo que, por fin, logró mantener una conversación de verdad.

En medio de la embriaguez, Jiha pensó vagamente que la influencia del protagonista seguía siendo fuerte incluso cuando él no estaba presente.

Aquello le produjo una sensación ligeramente agridulce.

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